De California para México

“Lo encontraron sentado, sin conciencia, con un cinturón alrededor del cuello. El otro extremo del cinturón estaba atorado en el clóset, entre la puerta y el marco”. Fueron las palabras de Keith Boyd, vocero el condado de Marin, California, sobre la muerte de Robin Williams.

Esto lo traigo a cuento por la nueva relación que se perfila en México entre las instituciones de justicia y los medios de comunicación, cuando entre en vigor el nuevo sistema de justicia penal acusatorio. Hay riesgos de que se quede bajo la sombra la información que debe ser pública. ¿Por qué? Por restricciones exageradas al trabajo periodístico y por mala comunicación por parte de la autoridad, que suele privilegiar el criterio de “aquí no pasa nada”.

A pesar del previsible enojo de la familia de Robin Williams y de una parte del público que se sentía ofendida por información tan pormenorizada, el vocero californiano habló sin escatimar detalle: describió las cortadas que tenía el cuerpo en las muñecas, la navaja que hallaron por ahí, cómo Williams fue encontrado ligeramente “volando” sobre la silla por su asistente personal a las 11:45 de la mañana, después de un rato de preocupación porque su patrón no respondía a la puerta de su habitación, y cómo habían descartado un homicidio por no haber ninguna lesión indicativa de riña… claro, nada que interfiriera el proceso y nada que estuviera todavía en duda.

El nuevo sistema penal acusatorio mexicano, que debe entrar plenamente en vigor la próxima primavera, contiene, sí, un llamado a los periodistas para que su trabajo tome en cuenta el respeto a las víctimas y lo necesario para mantener la presunción de inocencia de los implicados en un ilícito. Pero también, el sistema es un llamado a la autoridad para que no se guarde la información que debe ser conocida. El ciudadano tiene derecho a saber lo que sucede en su comunidad. Además, sólo con información se evalúa el trabajo de las autoridades en un campo tan delicado como es la procuración de justicia.

No es broma que falta comunicación: aquí en Nuevo León, el caso Belden, el caso de las placas del ICV, el caso Ucrem son sólo botones de muestra del aprendizaje pendiente.

luis.petersen@milenio.com