Calderón y el chavismo regio

Felipe Calderón abrió fuego: también Hugo Chávez era muy bronco. Por más que sea cierto el hartazgo de la gente ante los gobiernos y los partidos (“incluido el mío”, dijo) si lo que se presenta como opción electoral es una ruptura con todo, iremos hacia atrás en términos de desarrollo.

¿De qué opción habla? “La candidatura de El Bronco me parece un fenómeno peligroso”, le comentó ayer el ex presidente al arquitecto Benavides: “Porque se hace un llamado al rompimiento y creo que eso no le conviene a Nuevo León”.

Por más atractivas que suenen esas opciones que prometen cambio completo, “acaban dándole en la torre a pueblos enteros, incluso a un pueblo como Venezuela que tenía petróleo para aventar para arriba”.

¿Tiene razón el ex presidente al considerar al candidato independiente como un peligro para Nuevo León? Sin duda. Ante estas circunstancias de debilidad democrática aquí y en todo el país, “surgen perfiles políticos que tienen cierto carisma, que mandan al diablo las instituciones y que acaban siendo gobiernos muy personalistas, muy dictatoriales e ineficientes”.

Por supuesto que hace falta cambiar, y mucho. Los partidos son los primeros que deben hacerlo y deben presentar opciones que asuman la crisis en que están metidos y que tanto daño ha hecho al país. Otras instituciones públicas también: las de justicia, las educativas. Y tiene que cambiar la historia de corrupción, en la que participan la clase política y los mismos partidos.

Pero no sólo hay que cambiar. Hay que hacerlo fortaleciendo las instituciones y la ley. Hay que hacerlo de manera que el resultado sea mejor; dentro y fuera de los partidos políticos, desde candidaturas independientes, desde partidos nuevos o desde partidos tradicionales, pero en cualquier caso, la solución pasa por el fortalecimiento de las instituciones públicas y en particular las instituciones democráticas.

Lo que pide Calderón es difícil. Aunque no se vea claro, la apuesta del votante no debe ser por alternativas que prometan borrón y cuenta nueva, así sea al margen de la ley, sino por opciones “mucho más constructivas, mucho más serias, mucho más institucionales, y que además sean honestas, transparentes”. Que no cunda el cansancio, ese es el reto que lanzó ayer.

luis.petersen@milenio.com