Anticorrupción: lo que falta

Tras la promulgación de las leyes secundarias que dan cuerpo al sistema Nacional Anticorrupción, falta ahora lo más importante: una puesta en marcha adecuada. La tal promulgación es una etapa, de manera que no hay lugar para derrochar ni el optimismo ni el pesimismo con los que uno se topa a la vuelta de cada esquina.

Es una etapa y falta mucho. Por lo pronto falta que el sistema pase a los estados y a los municipios.

La IP ya hizo un llamado para vigilar que en todas partes se eche a andar la carreta, empezando por la homologación en los congresos locales. Si no, nada funcionará. 

En Nuevo León, ayer mismo, la bancada priista aseguró, en un comunicado de su coordinador, que al principio del próximo año el estado tendrá fiscal autónomo.

“Esperamos tener todo reglamentado, en orden y aprobado” en lo que resta de 2016, afirmó. Y la actual Subprocuraduría, según los acuerdos que (en principio) ya existen, seguirá con los casos que ya tenga hasta la designación del nuevo fiscal. 

En apariencia, las cosas están menos complicadas aquí que en otras partes. El mero hecho de tener un gobernador independiente, que no es jefe de ninguna bancada, ayudará a que las leyes no se traben con la facilidad de costumbre. En otros estados, cualquier idea tendrá que bregar contra la fuerza de los gobiernos.

Incluso en el ámbito federal falta mucho. Las leyes son la parte fácil. Lo complicado empieza por los nombramientos: el del titular de la nueva (y autónoma) Fiscalía, de los miembros del Comité Coordinador y los del Comité de Participación Ciudadana.

Y falta ver si hay voluntad de cumplir las leyes. Mientras no tengamos un verdadero pacto por el estado de derecho, estas leyes secundarias promulgadas el lunes, serán más que secundarias en importancia, aunque nuestra vida se deteriore, igual que nuestro desarrollo y nuestro acceso a la justicia y todas estas cosas que vienen con la corrupción, que ya sabemos pero que hacemos como que no sabemos.