Alcaldes al borde…

Algunos alcaldes estaban en México, más nerviosos que preparatorianos esperando saber si habían salido en las listas de la Uni. La meta era aparecer en el presupuesto federal: llevaron sus proyectos, argumentaron cuanto pudieron y cabildearon cuando ya no pudieron. Y esperaron en bolita.

Como ser elegidos por los dioses. Margarita Arellanes necesita hacer obra para que su administración brille. Necesita brillar ella misma como gestora de recursos, necesita que le digan que sí y que este sí se traduzca en cifras. Lo necesita para que su futuro político no termine en 2015.

Requiere hacer más pasos a desnivel para completar el proyecto de Leones, por ejemplo. Como la línea es no aumentar el predial, de ahí nada adicional se puede esperar. Tampoco del Fondo Metropolitano de 2014, que al parecer será manejado por el Gobierno Estatal de la misma manera que este año. A Margarita, pues, no le quedó más remedio que apersonarse en la Cámara de Diputados para obtener la mayor cantidad posible de recursos. Nada fácil.

Santa Catarina es un municipio austero. Ayer, el alcalde Víctor Pérez, presente en el grupo de regios, aspiraba a 280 de esos federales millones, para un paso a desnivel y trabajos pendientes de parques y recarpeteos. No es lo mismo con Juárez: la carta a Santa Claus de Rodolfo Ambriz era bastante extensa, como si tratara de reponer años de olvido.

Como ya es normal, Ugo Ruiz organizó por su lado los viajes al DF. Ya abrió el juego de lo que busca: me refiero a los dos mil millones de pesos que espera obtener del Gobierno Federal para obras de infraestructura vial, tranvía, movilidad… un total de 21 proyectos. Si lo logra, San Pedro, municipio con pocos habitantes y mucha población flotante, cambiaría en muchos sentidos. Y Ugo se subiría en un trampolín que lo impulsaría a lo que hasta ahora sólo es un deseo. Sólo le queda desearse suerte a sí mismo, como lo dijo el lunes pasado, e ir a la caza del millón. Los escándalos de corrupción y de mal manejo de recursos que han salido a la luz, de Walmart para acá, digamos, no le ayudan en absoluto a cumplir sus sueños.

Al borde de un ataque de nervios.