"Alcalde, ¿cómo vamos?" o ¿Cómo amaneciste, vieja?

La plataforma Alcalde, ¿cómo vamos? corre el riesgo de pasar de moda, pasar a otra vida o, lo peor, pasar desapercibida en esta vida. Ojalá no. Es un ejercicio necesario de rendición de cuentas en el que, además, sus integrantes y organizadores han puesto toda su energía y su talento.

Pero apenas ha pasado un año y la plataforma ya ha transitado por las tres etapas de un matrimonio, según aquel clásico chiste infantil que ha sido utilizado por los manuales de lenguaje para explicar las distintas entonaciones: ¿Cómo amaneciste, vieja?, ¡Cómo amaneciste vieja! y ¡Cómo… Amaneciste, vieja!

1. Alcalde, ¿cómo vamos? La primera etapa, así, con entonación cordial y solidaria, comenzó hace un año. Los presidentes municipales electos participaron incluso en el diseño de la evaluación. Y al principio le entraron con gusto. Las evaluaciones iniciales eran, por su propia naturaleza, fáciles de cumplir. Calificaban bien casi con sólo presentar sus papeles y asistir a las reuniones. Se saludaban con gusto y se ayudaban a cumplir.

2. Segunda entonación: ¡Alcalde cómo vamos! Como si les gritaran desde el otro lado de la casa, los evaluados se comenzaron a sentir incómodos. Las calificaciones ya no eran tan altas, pues había llegado el momento de los resultados. En la segunda evaluación bimestral hubo cincos. En la tercera, ceros. Después de la cuarta casi todos los alcaldes pusieron el grito en el cielo: “En vez de sólo criticarnos deberían ayudarnos”, dijeron. “Los titulares de los organismos que promovieron esto ya no vienen a las reuniones”, reclamaron. Empezaron a estar en contra de los resultados y de los criterios de evaluación que ellos mismos habían aprobado cuando no tenían la experiencia de gobierno. Terminaron diciendo que se reunirían para proponer cambios en la forma de calificar.

3. Tercera entonación: Alcalde, ¡cómo...! ¿vamos? La plataforma ciudadana sorprende: todavía está ahí. Hoy, al cumplir un año de operación, propondrán los ajustes propuestos al sistema de evaluación. Lo importante es que perdure no sólo un año, sino un trienio completo y otros más. Con todos los cambios que se quiera y se requiera, Alcalde, ¿cómo vamos? no puede echar marcha atrás. Perderíamos todos.