TRIBUNA FUTBOLERA

El cómo, las formas, la propuesta…

Hoy en día pocos equipos en el mundo tienen una propuesta en el desarrollo de su futbol. La mayoría de ellos “juegan” según se vayan presentando las circunstancias de los partidos y según el marcador. El América tiene propuesta. El León, también. Para mí, solamente esos dos equipos juegan a algo, o por lo menos defienden la esencia de este deporte: divertir. Recuerdo cuando hace algunos años Manuel La Puente, molesto tras los cuestionamientos sobre el América que él dirigía, dijo: “Espectáculo al circo”. Se sintió agredido porque sabía que no estaba teniendo la capacidad para lograr que su sistema generara algo atractivo reflejado en el campo.

Muchos años después, el América de Miguel Herrera gusta, divierte y gana. Todos sus aficionados contentos. El León, parece que se siente obligado a jugar bien donde sea, dinámico, ofensivo y siempre a máximas revoluciones. Hoy me pregunto: ¿Cuesta mucho jugar así? ¿A caso es mucho pedir? ¿Somos incrédulos quienes pensamos que el futbol puede y debe ser siempre dinámico y no ralentizado? Me causa gracia cuando tantos y tantos entrenadores se deshacen en halagos al Barcelona de Messi y compañía; admirando ese sistema de juego revolucionario que pugna por lo estético. Lo admiran mucho y les gusta pero con sus equipos juegan para el bostezo. Sí, como el Santos ante Pumas, por ejemplo.

No desconozco la realidad: Ni Xavi, Messi, Iniesta o Fábregas juegan aquí y no cualquier equipo los tiene, pero sí sé con certeza que el estilo de juego tiene mucho qué ver con la mentalidad de cada entrenador y de cada jugador. Estamos en el presente de un futbol resultadista donde a sus “estrategas” lo que menos les importa es lo que la tribuna piense. Del Santos se dice constantemente que busca desplegar una “propuesta de juego atractiva para nuestra afición”. Mentira. No siempre juegan así. Otra vez: como contra Pumas. El resultado es bueno, pero el equipo no termina de tener alma.

O bueno, sí tiene alma: se llama Oribe. El único diferente. El de siempre. A veces no sé si Santos va o viene, si se mete o se queda, si se anima o no se anima, si corre o no corre, si propone o no propone, si deleita o no deleita. Parece que juega según se mueva el viento. La afición santista está ciertamente tranquila, pero estoy seguro que les gustaría una propuesta mejor.