Tribuna futbolera

Al buen entendedor…

Lo reafirmo: estoy contento porque León es finalista. El que quiera entender el periodismo debe aceptar, sí o sí, que el análisis debe existir; la argumentación con bases y no en simples pronósticos vacíos que se basan en la fe. La fe es para la religión. Y no, no mueve montañas. Lo único que mueve montañas son las fallas geológicas ¿cuesta trabajo comprender esto? Pues para mucha gente, sí. Desde hace varias semanas opiné aquí que el Santos no terminaba por convencerme porque se desdibujaba por momentos, que era un equipo extremista: sabía ser muy bueno, pero también muy malo.
Del León escribí que era una tromba y que por su manera tan atractiva de jugar merecían llegar lo más lejos posible. Tras la goleada que León propinó al Morelia, titulé: “Témanle, témanle”, (está en la hemeroteca digital de MILENIO) argumentando por qué el León era un equipo de extremo cuidado para el rival que le tocase. Y le tocó al Santos. El desenlace lo conocemos: León, con su dinámica, sepultó a un Santos que solamente dio la cara en la vuelta y no le alcanzó. Eso es lo que me causa regocijo: lo que yo analicé y fundamenté con argumentos, sucedió. No es un triunfo de aficionado de León, es un triunfo de análisis periodístico.
Aunque reconozco que hice algo mal: en mi cuenta personal de Facebook, el día del partido de vuelta, al ver publicaciones de santistas volcados con “fe ciega”, respondí con una imagen alusiva al León, proveniente de una de las redes sociales de su afición. Era una forma de decir: “en León también tienen fe y también se sienten finalistas”. Cuando terminó el partido publiqué mi alegría. Me querían linchar. En el fondo pensaba: “¿A caso los santistas basan más su “coherencia mental” en ideales de fe que en el raciocinio?” Pues sí, la inmensa mayoría de los aficionados se llenaban el cerebro con sueños de remontada y proezas del “hermoso”. Se les olvidaba que días antes habían sido exterminados en León. Se les olvidaba que en frente tenían a un equipo que está en otro nivel. No eran los Tecos.
A mí me gusta el futbol y más me gusta quienes lo juegan de manera atractiva. Por eso me gusta este León. Por eso me gustaba y adoraba aquel Santos del Invierno 96. Por eso me fascinaban aquellos Toros Neza de Mohamed y el Pony. Por eso me impresionaba el Toluca de Cardozo y Fabián Estay. Por eso me deslumbró aquel Atlas de Márquez y Juan Pablo Rodríguez. Yo no le voy a ningún equipo. Yo le voy al futbol que me mantenga con una sonrisa en los labios y me genere entusiasmo ¿Nos entendemos? Y si no, ni modo. La vida sigue.