Tribuna futbolera

Como bailar tango sin música

El futbol sin el sonido del público es tan triste. Es como si el color de la vida se fuera difuminando hasta extinguirse. Es como bailar sin música. Es como una cantina sin músicos callejeros de esos que entran de repente. Yo, en lo personal, no le encuentro atractivo a estar escuchando lo que se gritan los jugadores. No es novedad saber que su lenguaje en el campo es brutalmente soez. Aunque, eso sí: Indiscutible es que Oswaldo es el líder del Santos en todos los sentidos. Pero… es tan desmotivante no escuchar el sonido de la tribuna y los gritos de gol. Cuando veo el futbol, tengo el volumen muy alto para sentir la atmósfera en todo su esplendor.
Lástima que eso amerite tener que escuchar a ciertos narradores. Hace falta que en las transmisiones del futbol mexicano se instale esa modalidad para poder elegir entre escucharlos a ellos o escuchar únicamente el sonido ambiente. Pero bueno, es lo que hay. Y así, en un contexto desolador, Cruz Azul y Santos estuvieron igual que el ambiente de la tribuna: vacíos. A pesar del resultado sigo pensando que Cruz Azul es malo, malísimo. No tienen ni una pizca de inspiración colectiva. Aunque son afortunados al contar con un jugador (que estaba en la banca) como Nápoles. Hizo lo que quiso con Ibáñez. Pobrecito del lagunero, lo trajo como trapo.
Los errores en Santos fueron demasiado puntuales. Si Cruz Azul se vio mal, Santos, ya con 10, por momentos se vio peor. Claro está que la injusta expulsión de Avella afectó. Parecía por lapsos que Cruz Azul ni con ventaja numérica podría hacer algo trascendente. Sí, son malos los azules. Pero Santos no aguantó. Y falló la defensa, donde Ribair fue estelar a la hora de cometer errores puntuales en los goles locales. Mala presentación del compatriota de Lacerda. Por cierto, Lacerda nunca fue un gran central, menos va a ser un buen lateral. Se lo llevaron cada vez que pudieron.
Crosas cada vez es peor futbolista: menos comprometido (se nota en el campo), malo para atacar y peor para defender. La falta todo, empezando por el corazón. Urge el regreso de Salinas. Considero que a Cruz Azul no lo salva ni la victoria; su funcionamiento como equipo es como el de un reloj que nunca da la hora justa. Marco Fabián es un homenaje a la irresponsabilidad: con actuaciones como la de ayer está burlándose de todos los cementeros. Santos empieza a dejar ir puntos, se empiezan a empequeñecer. Cuidado: es muy pronto para meterse a un túnel oscuro.