Tribuna futbolera

Témanle, témanle…

Hay un equipo que juega vestido de verde y blanco. Es del futbol mexicano. Trae la alegría, las despilfarra y la contagia en los terrenos de juego. Son del Estado de Guanajuato. Su nombre es León. Y es que cuando se inventó el futbol se basó en respetar un principio fundamental: divertir, emocionar, hacer feliz a quienes lo practican y a quienes lo observan. León respeta ese principio fundamental del juego. Cuando los esmeraldas juegan, alegran la pupila de quienes ven sus partidos. A mí me gusta el futbol vertical, sin miedos, con decisión, sin titubeos, que se note el estilo, que se pueda palpar la idea de “saben a lo que juegan”.
Cuando se juntan Britos, Burbano, Boselli, Montes y Peña, el resultado es una tromba de esas que, cuando han pasado, dejan un panorama de devastación total. Pobre del Morelia, parecía como si por momentos se quisiera defender, pero enfrente tenía a un peso completo que cuando le tiró golpes directos, lo terminó tumbando 4 veces a la lona. Morelia sólo tiro leves puñetazos, sonado y apesadumbrado mientras veía estrellas. Señores, el León es algo más serio de lo que parece. Es el equipo que, desde volvió a primera división, se he encargado de demostrar que en este futbol mexicano también se puede ganar jugando bien, bonito y ofensivo. El futbol y la alegría nunca deberían estar peleados.
Esta noche Santos (cambiando totalmente el contexto) entra en acción. Un equipo que juega en la orilla del precipicio, que le hace mucho “al vivo”, que deja crecer a sus rivales (el León no sabe lo que es eso, dejar crecer al rival) y les cede la iniciativa por momentos. Un Santos que, como me lo dijo un Santista de corazón, “hace sufrir a su afición. Nos ponen de nervios. A veces se conforman. Nunca van a machacar al rival”. Santos no termina por convencerme. Se saben desdibujar a lo grotesco, pero saben, también, soltar unos latigazos incontestables. A eso se aferran, a esas explosiones brutales y a la inspiración de Peralta.
Pero dentro de todo, yo no le veo una estructura inexpugnable. Todo indica que hoy el partido dictaminará el acceso del Santos a la semifinal. Querétaro es nada, un cero en lo absoluto comparado con el Santos. No sé si los locales salgan hoy como tambores de guerra (ellos juegan al tamaño del rival, casi siempre) aunque bien podrían hacerlo. La afición lagunera merece ya un partido de esos para salir del TSM diciendo: “qué aporreada les dimos”.