Tribuna futbolera

Parece que ya se reconciliaron

A veces el futbol sabe ser un elíxir que trastoca hasta lo más profundo de los contextos. Otras ocasiones sabe ser cruel y desbaratar toda esperanza e ilusión. Y, en algunos casos, se encarga de poner las cosas en su sitio y saca brillo a lo que antes estaba opaco. Parece que el futbol y el Santos se empiezan a reconciliar; es como si después de haberle hecho (el futbol) gestos de cierto desprecio, ahora le hiciera un guiño para darle a entender: “mejor hay qué llevarnos bien. A ambos nos conviene”. Y sí, el futbol y el Santos empiezan a estar de buenas otra vez. La repercusión cae directamente en el aficionado, que se llena, como siempre, de ilusión.
Ante Tijuana, por ejemplo, se cristalizó un resultado favorable y merecido. En ese encuentro se vivieron emociones que mantuvieron a todos los asistentes atentos a lo que sucedía en el campo. Esta vez no se la pasaron bostezando ni buscando otro de los tantos distractores que tiene el TSM. No, porque en esa ocasión lo que emanó de la cancha fue un producto atractivo para el que paga, para el que exige, para el que manda: el aficionado. Así debe ser el negocio: el que paga tiene derecho a exigir que el producto sea de la calidad que se anuncia ¿cómo olvidar ese mensaje de la directiva que dice siempre “una propuesta de juego atractiva para divertir a nuestra afición”?
Ese eslogan se debe cumplir siempre, siempre y siempre. Sí o sí. Nada de que un partido sí, dos no, uno bueno, una malo, etc. No se trata de eso. Se debe cumplir lo que se promete… siempre. Pero parece que ya encontraron la salida de ese túnel oscuro en el que se habían metido sin brújula. Los triunfos son oro molido y el Santos empezó a encontrar ese oro tan preciado. Dos triunfos consecutivos en la Libertadores refuerzan el compromiso y la actitud. Cierto es que el Peñarol vive de su rica historia y nada más. Por momentos dieron lástima. Santos hizo lo que tenía que hacer y salió fortificado.
En escritos anteriores había destacado la importancia de iniciar una racha positiva. El equipo navega ya por esas aguas, pero falta encontrar el nada sencillo camino de la constancia. Es una obviedad que el equipo tiene talento y que saben inventar pinceladas futbolísticas inimitables, pero a veces se guardan mucho ese talento. Lo bueno es que el futbol y el Santos se están reconciliando. Lo bueno es que el aficionado podrá asistir al TSM con la esperanza de ver un buen espectáculo y sabrá que por lo menos los jugadores ya tendrán un compromiso distinto.