Tribuna futbolera

Mucha área de oportunidad

Por fin volverá la Copa Libertadores. Por fin un nuevo contexto futbolístico distinto a la Concachampions. No hay comparación. Recuerdo en una ocasión, previo al inicio de un partido de la Concacaf en donde el Santos visitó Centro América, jugando contra el no sé quién de quién sabe dónde, y mi hermano (con quién vería ese partido) me gritó: “¡Oye, creo que van a jugar en un estacionamiento!”… Así de contundente. Eso es, en gran medida, la Concachampions. Ya se había vuelto aburrido. El aliciente era sólo hasta el final para poder acceder al Mundial de Clubes, al cual el Santos nunca consiguió asistir.
La historia ya la conocemos, con estrepitosas e inolvidables caídas del Santos ante Monterrey. Los Rayados se fueron al Mundial de Clubes y lo único que hicieron fue estropearlo todo. El Santos, por su parte, se quedó sin la posibilidad de hacer presencia futbolística a nivel mundial. Eso, por sobre todas las cosas, le dolió a los antiguos dueños, pues sus marcas no pudieron figurar en semejante palestra. Ni hablar. Esa competición significó duras decepciones para el Club y para la afición. Pero regresa un torneo ciertamente añorado por los santistas. Inolvidable aquella bajeza que le cometieron a aquel equipo de Vuoso y compañía que tuvo a River Plate en la lona del Estadio Monumental.
Hay cuentas pendientes y mucho por hacer. El platillo se antoja apetitoso. Además se viene un torneo local de no pocas complicaciones: los rivales más “duros”, en el papel, serán como visitante; al TSM vendrán los “no tan complicados”. Pero el Santos, en los últimos dos torneos, ha hecho buena labor como visitante. Eso al final rinde dividendos. Hay detalles qué mejorar, hay muchas áreas de oportunidad para cambiar lo que se hizo mal y para pulir lo que se hizo bien. El talento existe en este equipo. De eso nadie debe dudar. A mí lo único que me preocupa es esa falta de intensidad y de compromiso en ciertos partidos.
Pero por sobre todas las cosas nunca se le debe olvidar a nadie que en este equipo y en esta región se debe jugar con el corazón por delante. Siempre. No solamente cuando tienen la bota en el cuello. Tal vez, si lo hicieran, el TSM estaría siempre lleno, sin huecos, y la gente ya lo tendría rebosante desde 1 hora antes del partido. Que se note que en este equipo nunca nadie se rinde en ningún partido, sea de la fase regular o de la liguilla, de fase de grupos o de eliminación de torneo continental. Hay que cumplir con los mensajes y promesas que vienen desde arriba.