Tribuna futbolera

México tiene a su nuevo referente

Oribe Peralta ya tiene un peso futbolístico y escénico superior al de cualquier otro futbolista de nuestro país. En el partido ante Nueva Zelanda el Estadio Azteca se puso de pie para ovacionarlo cuando le tocó salir de cambio; el grito era de: - “Noooooo!” – pues nadie quería que saliera de la cancha. Los asistentes querían seguir viendo y disfrutando al nuevo ídolo del balompié nacional. Al final ese “Nooooo!” se transformó en una cascada interminable de aplausos. Sí, Oribe es el sobreviviente más destacado de aquella chatarra que conformaron el Chepo de la Torre, El Chicharo, Dos Santos, Aquino y tantos otros inombrables. Peralta es lo único que valía la pena rescatar de toda esa orgía de mal gusto.
Hoy Oribe mide más que La Partida, más que La Laguna. Mide más que el TSM, mide más que el Azteca: tal vez está al tamaño de México. Yo no recuerdo a un futbolista que saliera ovacionado del Azteca en un partido con la Selección que no fuera Cuauhtémoc Blanco. Ni si quiera Borgetti. Es claro: la afición mexicana ha encontrado a su nuevo referente: Oribe Peralta. Cuando las cosas siempre marcharon mal, el Lagunero estuvo ahí para maquillar las averías de los demás y adornar un poco los descalabros. Inclusive llegó a ser el auxilio cuando parecía que ya no había salida alguna. Y ahora, cuando el Mundial está a la vuelta de la esquina, sigue respondiendo en el campo, como siempre.
Inclusive las televisoras han entrado en una guerra simpática donde la estrategia es ver quién se rinde más a la “hermosura” de este pedazo de genio. Siempre he visto a Peralta como una refinería. Es decir: cuando el futbol normal y común de los demás jugadores pasa por los pies de Oribe, él se encarga de lograr que salga de su botín estilizado, pulido, limpio de defectos, refinado. Cuando el balón le llega a Peralta, viene precedido de un futbol normal, y una vez que ese esférico sale de su botín, ya está convertido en una obra de arte. Él logra que el futbol sea más bello.
El único motivo que encuentro para sentir alegría por la inminente participación de México en el Mundial, es poder ver a Peralta como el máximo acontecimiento deportivo de nuestro planeta. Nunca un deportista lagunero tuvo esa posibilidad. Seguramente Escoboza estará también, y eso es un motivo de orgullo descomunal para nuestra región. Felicidades a ambos laguneros, pero sobre todo a Peralta, que es el nuevo referente de la Selección Nacional.