Tribuna futbolera

Fumata verdiblanca: ganaron divirtiendo

Vaya partido entretenido. Funcionó la ofensiva, carburó bien, con dinámica y revoluciones constantes. Hasta los arqueros se vieron exigidos y cumplieron. Santos se acordó que el futbol se hizo para divertir y hacer feliz a la gente. Después de muchos partidos, el aficionado santista se la pasó atento y entretenido a causa de lo que emanaba de la cancha hacia la tribuna. Ya no bostezaron ni se la pasaron haciendo caso a los distractores del estadio. No, ya no, porque el futbol ahora sí les dio motivo para mantener su atención total en la cancha. Hubo goles, hubo llegadas por parte de ambos equipos, emociones, drama, suspenso, esperanza… todo lo que uno quiere experimentar en un campo, sucedió.
Obvio el nivel futbolístico sigue estando por debajo de lo que el Santos puede, y debe, desplegar. Pero por lo menos ya se ve luz al final del túnel; ya no es solamente la oscuridad la que predomina. Interesante el cambio porque se notó que los jugadores santistas tenían un solo horizonte: ganar. Y con varios goles. Hay cosas que se notan en el campo. Se notan las actitudes, el compromiso, las formas futbolísticas. Si al Santos no se le habían notado hechuras de equipo comprometido, el viernes ya se les noto. Hay cosas que no se pueden esconder. Cuando hay algo bueno, se nota. Igual cuando hay algo malo. Salvo algunos detalles finos por pulir, el equipo se vio bien en general. Todos remaron sobre el mismo barco y en la misma corriente.
Me gustó la ofensiva, con Quintero y Peralta conectados, con una zona de quiebre siempre punzante que mantuvo a la pobre defensiva de Xolos en constante alerta. Me gustó también la actuación de Oswaldo, y la de Cirilo. Cuando los porteros aparecen mucho es porque el pleito está bueno. Tal vez Xolos mereció más. O mejor dicho: no mereció perder, porque al igual que su homólogo puso cartas sobre la mesa y por momentos golpeó con puño de hierro. Pero el viernes la buena fortuna (cimentada con futbol) estuvo del lado del Santos. Nunca dejó de haber emociones y eso, se agradece. Digamos que por momentos fue un desorden bien ordenado.
El partido estuvo como acabó Caixinha: intenso. Me gustó la actitud del portugués al silbatazo final. Así como él, se debió sentir toda la afición. Se sacan un peso de encima. El círculo ya tuvo cuadratura. Caixinha lo sabe. En todos los trabajos que uno desempeña debe haber pasión. Caixinha la tiene, aunque a veces se le desvié un poquito. Triunfo merecido. El Santos revivió.