Tribuna futbolera

Final, León, TSM y las “botudas”

No hay nada más hermoso que ver triunfar al futbol en esencia pura, que divierte, que propone y despierta emociones y sensaciones. Qué satisfacción darte cuenta que también se puede ganar jugando con alegría. Qué inmensa justicia la que se ha hecho con el León. El partido definitivo se juega hoy, pero para mí, el León ya es campeón por su estilo y su sello característico; inolvidable liguilla que han realizado repartiendo goleadas y espolvoreando azúcar por donde pasan. Sería glorioso que todo eso tuviese como colofón el trofeo. Las circunstancias indican que sí. Por bien del futbol mexicano espero que así sea.
En los últimos años, a nivel internacional, el Barcelona le demostró al mundo que también se puede obtener la gloria jugando con la alegría como principal estandarte. Hoy en día los de Guanajuato son los abanderados de ese colorido que genera admiración (y envidia para quienes fueron sus víctimas perfectas). Por si fuera poco ellos tienen el respaldo de la que es, probablemente, la mejor afición de este país. Atrás han dejado a la de Monterrey. Uno ve las tribunas del Estadio León y están más apretados que si estuvieran enlatados: un panorama hermoso repleto de aficionados de pie, pegados a la barda y descargando toda su pasión sobre los jugadores visitantes. Impresionante.
Basta con escucharlos entonar “Por los Caminos de Guanajuato” cuando finalizan sus partidos. Se pone la piel “chinita”. Inevitablemente me acuerdo del viejo Corona. Así era el público. Hoy ya no, hasta batallan para que se llene. En el presente el TSM se ha transformado en la pasarela más grande de la Laguna. Poca gente va a apoyar. La mayoría van a pavonearse y sacarse fotos “pal Face”. De la esencia del viejo Corona no queda nada. “Fui al juego contra Querétaro: iba con pantalón de mezclilla, tenis y la playera del Santos. Pero ya adentro que voy viendo pura botuda, con falda, escotadas y de pelo planchado. Hasta me sentí fachosa”. Me platicó mi buena amiga Alma Villegas.
Eso es el TSM. Qué triste. Ahí ya no se respira futbol. Se percibe un ambiente de opulencia, presunción y estatus social. El Santos antes era de la raza, como dice la gente. Ahora es, en gran medida, de personas que van a la pasarela a lucir la ropa de marca y los bolsos de moda. Le agregamos, también, que los jugadores divierten sólo cuando quieren. Algo se perdió en el camino. Por fortuna quedan equipos y aficiones como la de León, que nos enseñan que en el futbol y en la tribuna todavía existe la alegría.