Tribuna futbolera

Dios nos está castigando

Se supone que el futbol es el escape de las sociedades que se encuentran sumidas en problemáticas emocionales. Tengo entendido que el simple hecho de que un balón rebase una línea de cal y tope en unas redes es sinónimo de una emoción indescriptible. El futbol se inventó para otorgarle felicidad a la gente. Es un desestresante. Y como en este mundo todo es por obra de Dios… le estoy agradecido por el futbol. Pero últimamente nos ha castigado. A toda la Laguna amante de este deporte. El Santos nos ha puesto a todos un gesto de aburrimiento, desesperación, irritación y hastío.
¿Qué pecado habremos cometido para tener tan molesto “al de arriba”? ¿A caso no es suficiente el contexto de inseguridad? ¿No basta el poco empleo y la debilitada “prosperidad” del sector empresarial? Pues no, no basta. Ahora hasta en el ícono más representativo de la región ha caído la desgracia.  El Santos no encuentra alegría para regalar ni arañando el pasto de la cancha del TSM. No todo es culpa de Caixinha. Hay muchísima irresponsabilidad en los futbolistas, en esos millonarios prematuros que se han encargado de enseñarle a los niños cómo se juega sin corazón en el campo.
Me gustaría ser fan de la Novela de en la noche, la de “Lo que la vida me robó”. ¿Por qué? pues porque leo en redes sociales que todo mundo escribe: “¡Hay María!... ¡hay Angélica!”... etc. Digo, ha de estar más emocionante que los partidos del Santos. Por lo menos quienes ven esa telenovela tienen un motivo en su vida para sentir emoción y estar a la expectativa del inicio. Pues bien, a mí la emoción me la transmite el futbol, pero el bueno y bonito, el que divierte, alegra y contagia. Lo malo, en este tiempo presente, es que mi obligación profesional es ver al Santos; equipo que está transmitiendo todo lo contrario. Actualmente es la antítesis de la alegría y la emoción.
No existe el medio campo: hay un pozo por donde, pareciera, el balón no puede (o debe) pasar. La mejor solución es el pelotazo; a ver si pescan un buen balón Peralta y Quintero. Bonito juego. Sin Salinas no hay brújula, porque los otros… pues son los otros. El esqueleto del equipo no tiene columna que sostenga todo el conjunto. El Santos se ha metido a un túnel oscuro. No sé si encontrarán una salida. Se viene Toluca al TSM y, por lo menos, habrá luz de día. Buena estrategia para que la gente no se duerma en el estadio. Pero, si el futbol sigue igual de aburrido, aun en el día la siesta es apetecible.