Tribuna futbolera

Desparpajo vs precaución

Estoy de plácemes con el partido de hoy entre León y Santos. Dos estilos y formas de ser diferentes en el campo. León es el equipo que más me ha gustado ver en este torneo. Sus jugadores traen la alegría en las piernas y la desparraman por el campo; juego ofensivo, incisivo, vertical, dinámico y con un vértigo estremecedor. Le meten cerebro, corazón, y todo a máxima velocidad. Quizás es riesgoso, tendiente a dejar fisuras en el fondo: Márquez ya no es el de antes (aunque últimamente no lo ha hecho mal) y Magallón no es la gran maravilla. Pero los demás… los demás integran una estructura sólida que por momentos parece inquebrantable.
De Peña para adelante, pasando por Montes y Vázquez, lo que sigue es una tercia de ases que tienen cara de “buenas gentes”, pero la realidad es muy diferente: 3 destripadores que, cuando ven el mínimo resquicio, apuñalan con goles la portería que tengan enfrente. Britos, Burbano y Boselli. Y es que el juego de León y su sistema están más claros que los días soleados. Ellos no esconden nada. Juegan para divertir y para divertirse. El conjunto de Matosas es el que más colorido futbolístico le ha dado a este torneo. En este mundo futbolístico actual cuesta mucho tener un sello característico. León lo tiene.
El Santos llega al “Estadio León” tras vencer a un aguerrido Querétaro. A diferencia del Morelia (para León) el rival de Santos era “menos” complicado. Pero ese equipo de estirpe inferior (eso es innegable) metió en aprietos a los laguneros. El primer tiempo dictó sentencia al final de los primeros 45 minutos en el TSM: abucheo generalizado y una afición un tanto apesadumbrada. Para la segunda mitad los jugadores se acordaron que estaban en casa, que les pagan mucho dinero y que no les costaba nada hacer un mayor esfuerzo para alegrar a su gente. Aceleraron la marcha, sin hacer un esfuerzo descomunal (no había necesidad), y ganaron bien.
Pero el Santos tiene talones de Aquiles: por momentos pecan de conformistas, se empequeñecen a una peligrosa mínima expresión del juego, ceden la iniciativa (León ama tener la pelota), dejan crecer al rival, se sienten satisfechos cuando tienen aunque sea una mínima ventaja, juegan a 30 km por hora y solamente aceleran cuando están en aprietos. Su estructura, a mi parecer, no tiene la solides de su rival de hoy. Su virtud: la inspiración de Peralta y la brillantez momentánea de Quintero y su estado de gracia. El partido de hoy podría dictar sentencia. Cuidado.