Tribuna futbolera

¡ALELUYA, ALELUYA!

Partido de segmentos muy marcados en cuanto al funcionamiento de un equipo y otro. Pero, antes de cualquier análisis, hay que resaltar que el Santos ya ganó en este torneo, que está vez no aburrió ni provocó que el público asistente al TSM  bostezara y se durmiera; hasta la ola hicieron. Eso, de entrada, ya es decir mucho. Cuando estuvieron 11 contra 11, el partido estuvo  un tanto aletargado. Pero sí se notó que el local salió con otra actitud, como que se acordaron que les pagan mucho y que en los partidos anteriores le habían faltado al respeto a su profesión de futbolistas. Digamos que el Santos trató mejor la pelota y medio supo qué hacer con ella.
Por supuesto que Santos aprovechó su ventaja numérica; Para el Toluca, quedarse con diez al minuto 20 y por consecuencia jugar 50 minutos en inferioridad numérica (hasta la expulsión de Cejas) fue lapidario. En ese segmento le clavaron dos goles. A pesar de ello, de lo cual el Santos no tiene culpa alguna (aunque Rodríguez debió ver también la roja) los locales se vieron mejor. Una imagen muy distinta y muy distante de la vista en sus últimas presentaciones. No me parece un buen parámetro de mejora evaluar al Santos en un partido donde la mayor parte del tiempo la jugó con un futbolista más. Es, como en el box, un peso completo contra un peso medio.
Toluca reaccionó cuando Santos perdió a Cejas, era obvio. Sin embargo el Santos manejó bien las acciones. Sin hacer nada extraordinario se le ganó al que venía como peso pesado de la competición. En el fondo siento que ese no era el Toluca dinámico que había venido jugando tan bien. Pero bueno, tal vez este fue, o podría ser, el peor partido de los diablos en el torneo. Y es que el que se fue expulsado (de manera justa) fue su “killer” del área, Benítez. Y sucumbieron ante un “buen” Santos que ya tuvo circuito, que ya por lo menos se le vio consistencia y que logró el triunfo cuando más dramática era la situación para ellos en el torneo.
Sigue la Copa Libertadores. Se viene un contexto distinto y hermoso. Hace mucho que ese sabor no se degustaba en esta institución y en nuestra región. Me da gusto. Me alegra, también, que Orozco anotó dos goles. Me da gusto que ya no sufrí con el partido, que por momentos sonreí y que la Laguna está contenta porque su máximo ícono de identificación les dijo: “aquí estoy”. Espero que la victoria de ayer signifique una resurrección… pero de las de verdad. Muchas felicidades por el triunfo. Hay que buscar una racha positiva.