Diario de campo

Red para la atención del migrante

La problemática migratoria del estado de Guanajuato es compleja y multidimensional, en el sentido de que históricamente este territorio ha sido una encrucijada entre las regiones más importantes del país: el centro (Valle de México), el occidente (Guadalajara) y el norte. Incluso en la actualidad, los flujos poblacionales que transitan entre estas zonas, atraviesan la entidad, dándole un carácter multicultural y de intercambio de bienes materiales y simbólicos. Durante muchos años, el Bajío y Guanajuato atrajeron población, hasta constituirse en el siglo XIX en el estado más poblado del país, con excepción del de México. Sin embargo, a partir de la crisis agrícola que se desató a fines de los años treinta y principios de los cuarenta, el Bajío dejó de ser el granero del país, y se convirtió en exportador de mano de obra a las ciudades y a los Estados Unidos. No por nada el principal lugar de origen de los trabajadores contratados por el “programa Bracero” (1942-1964) fueron las entidades del occidente del país: Guanajuato, Michoacán y Jalisco.

Esta situación se ha mantenido e incluso incrementado en las últimas dos décadas, con la diferencia de que se ha ampliado la gama de entidades expulsoras de mano de obra hacia el país del norte, hasta prácticamente abarcar a la totalidad de los estados, más los migrantes de paso que provienen de Centroamérica, e incluso Sudamérica, China y otros países. La intensidad de las migraciones internacionales se ha incrementado mucho en un mundo que padece terribles desigualdades en el desarrollo de los países y las regiones. Es muy importante que los sectores público, social y académico mantengan una atención cercana sobre el desarrollo de estos flujos, pues no es raro que se vulneren los derechos humanos de los migrantes.

Por eso me parece muy pertinente que el Instituto Estatal de Atención al Migrante y sus Familias(IEAMF), con sede en Celaya, Gto., haya actualizadola red estatal de organismos municipales de atención a los migrantes, a quienes convocó para darles capacitación y sentido de conjunto. Asistí a la sesión de ayer jueves, invitado por don Luis Vargas y Susana Guerra, director y coordinadora generales del IEAMF, y testimonié cómo un funcionario de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos les brindó capacitación y orientación a los ejecutivos municipales encargados de las oficinas de atención a los migrantes y sus familias. Se les orientó sobre la legislación en materia migratoria y de derechos humanos, referida a migrantes de origen, tránsito y destino. También se les alertó sobre las empresas fraudulentas que han pululado en el país, que ofrecen empleos en los países del norte, o incluso visas de turista. Centenares de personas se han visto afectadas por estos vivales, que solicitan dinero por adelantado –yo he sabido que solicitan mil dólares- y después desaparecen del mapa.

Como académico que soy, me tocó comentar un número especial que se publicó la revista científica Acta Universitaria, de la Universidad de Guanajuato en noviembre de 2013, y que se dedicó al tema migratorio desde las ciencias sociales. Ese número está disponible a consulta en el sitio electrónico de la revista (www.actauniversitaria.ugto.mx/index.php/acta/issue/view/64) y consta de diez artículos de la autoría de 16 académicos, adscritos a la Universidad de Guanajuato (dos), El Colegio de Michoacán (dos), la UNAM (cuatro), la Universidad de la Ciénaga en Michoacán (uno) y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (siete). Si consideramos que 14 de las unidades de adscripción de los autores están ubicadas en Michoacán -inclusive la UNAM, que tiene unidades en Morelia-, constatamos que es un número fuertemente concentrado en la problemática michoacana.

Los autores abordan un amplio abanico de temas: la historia de la migración internacional (Eduardo Fernández), la migración de retorno (Gustavo López y Óscar Mojica), neoliberalismo y selectividad migratoria (Ricardo Domínguez), capitalismo y esclavitud agrícola (Rubén Ramírez), psicología, estrés y migración (María Elena Rivera, Nydia Obregón y Ericka Cervantes), la diáspora purépecha (Casimiro Leco), remesas y bienestar social (Lenin Navarro y José Carlos Rodríguez), migración y desarrollo en Lerma-Chapala (Teodoro Aguilar), Gestalt y mujeres migrantes (Diana Martínez, Daniela Guillén y Verónica Contreras), y demografía de la migración en Alemania (Daniel Vega). Puedo decir que lo que une a los textos de la revista son sus diferencias, pues encontramos acercamientos de carácter sociológico (López y Mojica, Domínguez, Leco), económicos (Navarro y Rodríguez), psicológicos (Rivera, Obregón y Cervantes; y Martínez, Guillén y Contreras), desarrollistas (Aguilar), y demográfica y de políticas públicas (Vega).

Me congratulo que los académicos estemos tan atentos al fenómeno de la migración, y que para ello despleguemos los distintos talentos y competencias disciplinares. Pude saludar a algunos colegas de la Universidad de Guanajuato, Campus Celaya-Salvatierra, que están investigando dichos flujos humanos. Por Celaya pasa la famosa “Bestia”, ese tren tan tristemente célebre por ser causa o vehículo de tragedias humanas que se ceban contra nuestros hermanos de Centroamérica.

(*) Antropólogo social. Profesor investigador de la Universidad de Guanajuato, Campus León.

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