Diario de campo

Fin de un camino, principio de otro

El miércoles 1 de octubre pasado rendí protesta, junto con otros seis compañeros, como consejero general del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG). Esto fue posible gracias al acuerdo del consejo general del Instituto Nacional Electoral (INE) del día anterior, que nos designó por unanimidad. Somos uno de los 18 consejos de los organismos públicos locales electorales (OPLE’s) que fueron renovados a partir de la reforma política nacional de este año.

Es el resultado de un largo camino de dos meses y medio que recorrimos los ciudadanos que nos creímos capacitados y con la trayectoria para aspirar a la encomienda ciudadana de ser designados como consejeros generales. En Guanajuato, más de 180 aspirantes nos presentamos a resolver un complejo examen de conocimientos sobre la materia político electoral el 2 de agosto pasado. Un ejercicio de 90 reactivos por opciones, más otros 150 de “aptitudes gerenciales”, que contenía auténticas trampas para tontos. Ese primer filtro dejó fuera a la mayoría, hasta dejar una lista de 50 con derecho a pasar a la siguiente etapa el 23 de agosto, que consistió en la redacción de un ensayo académico de un máximo de cinco cuartillas, que debía contener los apartados de un escrito formal que demostrara las aptitudes lógicas y expositivas de cada aspirante. Eso decantó la lista a 29 candidatos, que pudieron continuar a la siguiente etapa.

Dos de los aspirantes excluidos en esta etapa, Santiago López Acosta y María Dolores López Loza, introdujeron inconformidades que obligaron a los evaluadores de la UNAM a corregir las calificaciones, lo que les permitió seguir adelante. Luego siguió la valoración curricular, que dio de baja a algunos, hasta integrar una lista de 18 candidatos a ser entrevistados. Pero otra vez tres excluidos consiguieron refutar los argumentos de los evaluadores ante el tribunal electoral, y la lista se incrementó a 21, que nos presentamos a entrevista el 19 de septiembre pasado, ante tres comisiones integradas por los consejeros generales del INE.

A mí me entrevistó la comisión encabezada por Lorenzo Córdoba, consejero presidente del INE. Fue una interesante experiencia, donde me consultaron sobre mis capacidades para la resolución de conflictos, mis cualidades de dirección y liderazgo, mi opinión sobre la reforma electoral y mi compromiso personal con los principios rectores de la institución y sobre las condiciones concretas de la democracia en Guanajuato. También sobre mi papel en el movimiento social de 2010 en defensa de La Bufa y Los Picachos en Guanajuato, y el plebiscito consecuente.

Salí de la entrevista pleno de incertidumbre. Todos los aspirantes teníamos esa sensación. El proceso en general había sido duro, accidentado y angustiante. Muchos se inconformaron o se resignaron. Los partidos políticos añadieron un pizco, o un puño, de desconfianza, denunciando presuntas camarillas dentro del INE para favorecer candidaturas. La feria de las desconfianzas volvió a campear. ¿Hubo mano negra? Yo no vi nada de eso. Me atuve a mis capacidades y me fue bien. No contacté a nadie en busca de apoyo, mucho menos a los partidos. Me mantuve discreto, confiado en mi propia capacidad de resolver las fases, las pruebas de desempeño y competencia. Y al final logré el objetivo.

Hoy soy consejero electoral de tiempo completo, profesional, del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato. Dejo con tristeza mis tareas académicas en la Universidad de Guanajuato, donde me he desempeñado los últimos 24 años, donde me realicé como persona y como educador.

He logrado una meta en mi plan de vida, y ahora me espera demostrar que yo, en conjunto con mis compañeras y compañeros del consejo general, somos capaces de consolidar y superar los logros de nuestros antecesores. Las democracias mexicana y guanajuatense merecen una atención esmerada que nos permita contribuir a la paz social y la concordia ciudadana mediante la canalización de la competencia natural de las fuerzas políticas por el poder y la representación. La política es la vía civilizada para el conflicto.

 Antropólogo social. Consejero general del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato. Profesor de la Universidad de Guanajuato

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