Diario de campo

Calidad ciudadana, 1

La participación ciudadana en los asuntos de interés público es uno de los indicadores básicos de la calidad de la democracia en cualquier país. Desgraciadamente en México tenemos muy poca tradición en cuanto a la intervención e involucramiento de los ciudadanos en la cosa pública, en eso que denominamos despectivamente “política”. Venimos de una tradición autoritaria en la que se solía adjudicarle al gobierno la resolución de los grandes y pequeños problemas de la sociedad, sin concebir la posibilidad de que las personas afectadas puedan participar más que como mano de obra.

Todavía resuenan en el inconsciente colectivo las palabras del virrey Marqués de Croix, quien ejecutó la orden real de expulsar a los jesuitas el 25 de junio de 1767 acompañada de un edicto suyo que culminaba con esta sentencia que ilustra como pocas el sentido de ser vasallo: “…y pues de una vez para lo venidero deben saber los súbditos del gran Monarca que ocupa el trono de España, que nacieron para callar y obedecer y no para discurrir ni opinar en los altos asuntos del gobierno”. Punto: los novohispanos no eran ciudadanos, sino súbditos. Y esa mentalidad se nos quedó, hasta que nos volvimos conscientes de que no tenía que ser así. Pero eso apenas hace poco; yo diría que en los años ochenta, en particular después del sismo de septiembre de 1985. Entonces surgió la insurgencia ciudadana.

El Instituto Nacional Electoral acaba de dar a conocer el denominado Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, desarrollado por un conjunto de académicos de varias instituciones de prestigio, como El Colegio de México. El documento de 280 páginas puede ser bajado del sitio ww.ine.mx

Aborda diferentes aspectos de la calidad ciudadana, pero a mí me interesa sobremanera abordar el tema de la participación. Sobre el asociacionismo, que es un indicador directo de la participación ciudadana en el ejercicio público, los autores apuntan sobre nuestro país, en comparación a otros:

La membresía en grupos y asociaciones es uno de los elementos más importantes de la vida comunitaria; dentro de ellos las personas pueden reunirse para discutir y resolver problemas o simplemente para convivir. En la encuesta se preguntó sobre 12 tipos de organizaciones, enlistados abajo. En cada caso se indagó si el encuestado era miembro activo, si había permanecido antes o si nunca había sido miembro. Generalmente, se reporta el total de membresía como la suma de activos y de aquellos inscritos con anterioridad. Es muy notorio que 46% de los mexicanos reporta que nunca ha tenido esta experiencia de membresía, que es tan formativa; esto indica una gran debilidad de la vida comunitaria.

La encuesta en la que se apoya el informe previó una sobre representación estadística para diez de las entidades del país, entre ellas Guanajuato. Eso permite garantizar su validez descriptiva a nivel local. Algunos de los resultados que más me llamaron la atención se explican a continuación.

El tipo de participación ciudadana en Guanajuato destaca en lo relativo a la intervención en manifestaciones o protestas, con más del 12% de los encuestados que se han involucrado algún día en esa actividad. Es llamativo porque la entidad se ubica poco arriba del Estado de México y el Distrito Federal, que se esperaría fueron los punteros en una actividad que parece parte de su cotidianidad. Por lo visto a una octava parte de los guanajuatenses nos gusta manifestarnos públicamente (me apunto) o participar en bloqueos (6%), pero nos gusta menos irnos a la huelga (4%), firmar peticiones (3%) o asistir a reuniones de cabildo (2%). Nos son indiferentes los foros de expresión o de información. Preferimos el chisme y el rumor, antes de informarnos o expresarnos con nuestra cara expuesta y el nombre por delante. Parece mejor grillar en el Face sin exponer la face.

Sin que lo indique la encuesta, me parece claro que los guanajuatenses solemos desconfiar de quien se manifiesta abiertamente. Lo he constatado cuando me ha tocado participar en manifestaciones, colecta de firmas y asistencia a sesiones públicas de ayuntamientos y congresos. “¿Qué quieres? ¿Qué buscas en realidad?” me han preguntado con cara de sorna. “Algo traes”, concluyen. El que participa, el que opina, trae agenda oculta según el común de los paisanos. Y volteamos a ver a los michoacanos, oaxaqueños o guerrerenses con asombro, y los calificamos de “grillos”.

Pero continuaremos analizando los datos del informe la próxima semana…

(*) Antropólogo social. Profesor investigador de la Universidad de Guanajuato, Campus León

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