El camaleón peripatético

La visita de su voz

Norman Thomas di Giovanni publica un libro donde narra el malhadado matrimonio entre Jorge Luis Borges y Elsa Astete Millán, que fue desde septiembre de 1967 a cierto día de 1970 en que él huyó del nido matrimonial para refugiarse en casa de su madre.

Te traigo —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— el más reciente Times Literary Supplement (12-19/9/14) con la reseña sobre un libro: Georgie & Elsa. Jorge Luis Borges and his wife: The untold story.

—Me sorprenden tanto el libro como el nombre del autor: Norman Thomas di Giovanni fue, no el primer traductor de Borges al inglés pero sí el primero al que se le ocurrió ir con el mismo Borges y pedirle que fuera parte del proceso. Y en efecto la reseñista Lorna Scott Fox se pregunta si Di Giovanni no contó esta “historia no contada” en una especie de venganza porque desde la muerte de Borges en 1986 hay un litigio durante y por el cual Di Giovanni no puede reimprimir sus co-traducciones a la obra de Borges.

—Luego vamos a la historia de Georgie & Elsa. Pero respecto a Borges y ese traductor consignaste alguna magia.

—Curioso que años atrás en la misma publicación (TLS, 11/6/1999) Di Giovanni contó sus experiencias como traductor de y con Borges. La mejor anécdota se refiere al dominio que Borges tenía del inglés. Para una edición de sus poemas reunidos en 1964 Borges escogió un epígrafe tomado de las cartas de Robert Louis Stevenson, un pasaje que dice: “No quiero presentarme como poeta. Sólo como un hombre dedicado a la literatura: un hombre que habla, no uno que canta… Perdonen esta pequeña apología; pero no me gusta aparecer ante personas que tienen una idea de lo que es cantar y dejarles suponer que yo no sé la diferencia”. Di Giovanni fue a buscar la cita original en el volumen II de las obras de Stevenson del que Borges tomó el epígrafe; se dio cuenta de que Borges se había metido con el texto de Stevenson. No decía, como el citado por Borges, “Perdonen esta pequeña apología; pero no me gusta aparecer ante personas”, etc. Más bien, en el texto de origen constaba: “Perdonen esta pequeña apología por mi casa; pero no me gusta aparecer ante personas” y lo que sigue. Cuando Di Giovanni le preguntó por qué había suprimido las palabras “por mi casa”, Borges dijo que esas palabras sonaban tontas y debilitaban el texto. Pero añadió que para la edición en inglés de sus poemas, Di Giovanni podría imprimir el epígrafe en cualquiera de las dos versiones. Años después, en Londres, viajando con Borges, Di Giovanni compró una edición de veintiséis volúmenes de la obra de Stevenson. Sintió el impulso de cotejar de nuevo la cita; esta edición se había publicado veinticuatro años después de la que Borges usó, y era una edición corregida. Ahí Di Giovanni encontró que la cita decía: “Perdonen esta pequeña apología por mi musa…” Era entonces “musa” (“muse”) y no “casa” (“house”). Ocurrió que la carta original de Stevenson estaba, claro, escrita a mano, y el editor previo había leído equivocadamente “muse” como “house”.

—Pues este mismo Di Giovanni publica ahora un libro donde narra el malhadado matrimonio entre Jorge Luis Borges y Elsa Astete Millán, cuando ella era una viuda de cincuenta y siete años y él un solterón de setenta. El matrimonio fue desde el 21 de septiembre de 1967 a cierto día de 1970 en que Borges huyó del nido matrimonial para refugiarse en casa de su madre Leonor Acevedo de Borges. Di Giovanni lo ayudó, secretamente, al divorcio (prohibido entonces en Argentina) consiguiéndole un abogado. El libro “revela” las pequeñas vilezas de Elsa.

—Di Giovanni se mete con ella como quien de algún modo se mete con Borges; la fija en su “avaricia y vulgaridad”, digamos: el pago que ella recibía de las conferencias que Borges dio en Estados Unidos lo usaba para comprarse abrigos de piel y los bautizaba según la proveniencia monetaria de los temas: “Este abrigo es Walt Whitman. Y este es Edgar Allan Poe. Y este otro es Nathaniel Hawthorne”. Pero, camaleón, de todo aquel reguero matrimonial quedarán dos cosas. Una, el poema que Borges le escribió a Elsa bajo el mismo título y fechado en Cambridge, 1967; concluye: “Elsa, en mi mano está tu mano. Vemos/ En el aire la nieve y la queremos”. (Poema por cierto excluido de la obra poética de Borges, que yo sepa, desde 1989, tres años después de su muerte.) La otra cosa es de mucho tiempo atrás. El último día del año 1943, Borges le escribe una carta a la misma, entonces casada y con un hijo, y entonces imposible, Elsa Astete Millán: “No se vaya de mi vida. No sé lo que usted puede darme; yo le pido esto: la certidumbre de yo ser alguien para usted, la visita de su voz”.