El camaleón peripatético

Un uso de mosquito

EN LOS MESES más recientes se ha hecho necesario prestarle gran atención a ese insecto, por lo que aquí recuperamos dos versiones de una pieza poética de Meleagro en la que es aludido

Ya que hay menciones de mosquitos en todas partes —me dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo—, te pusiste a ver qué poemas sobre o con mosquitos recordabas. Al fin nos quedaremos con uno en especial, escrito por Meleagro (siglo 1, a. C.).

—Así es, camaleón. Tiene el chiste de que no nada más es un poema sobre un mosquito sino que registra un divertido y ocurrente uso de mosquito. Para nuestra versión acudí a varias traducciones del poema tanto al español como al inglés; a fin de cuentas veo que acabamos por tender un arco. La primera versión al español que conocí es del siglo XVIII y debida a José Antonio Conde; la leí en Poetas líricos griegos (Colección Austral, Espasa Calpe, 1963; segunda edición, 1973). Está hecha con versos cortos de siete sílabas. Dice:

Alado nuncio mío,

a Zenofila vuela

y con chillido dulce

a sus oídos llega,

y dila: Meleagro

desvelado te espera:

Tú yaces olvidada

de su amante terneza,

y al apacible sueño

y a otros brazos te entregas.

Ea, cantor suave,

mueve con ligereza

tus delicadas alas;

¡ay! vé, si no desvelas

al que feliz ahora

dormido está con ella,

porque si no, sus celos

dolorosos aumentas;

y si tú me conduces

mi dulce joven bella,

adornará tus hombros

del león la piel fiera,

y la nudosa clava

de Alcides la tu diestra.

La otra versión que registro, hecha también en versos cortos, es la de Peter Whigham, publicada en 1975 y recogida en The Greek Anthology (edición de Peter Jay, Penguin Classics, NY, 1981). Siguiendo a Wigham ofrecemos una versión del poema, en versos aún más cortos, de cinco sílabas. Va pues este mosquito, o este uso de mosquito que inventó Meleagro.

Vuela, mosquito

a Zenófila;

sobre su oreja

pica-zúmbale

estas palabras:

"Hay un insomne.

Despierto espera.

Tú, dormilona.

Qué desatenta:

Amor se escurre".

Músico inquieto,

sácate de aquí.

Lleva el mensaje

pero, mosquito,

hazlo despacio,

habla quedito:

no me despiertes

a su marido

y que arremeta,

trompo de celos,

en contra mía.

Tráeme a mi chava,

házme esa chamba

de Hércules digna.

Yo, agradecido,

habré de darte

mira qué avío:

maza que blandir,

piel de león que usar.