El camaleón peripatético

De cómo regresó Camerarius

No se resignó a la corrección de Borges; el poema le perteneció de nuevo más a él que a su inventor: con el tiempo y el azar de aliados, logró el regreso de la suya, la del primer, antiguo río, la Ur-versión de “Le regret d’Héraclite”.

A juzgar por el último eslabón que tienes de la cadena —observa el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo—, puede decirse que al final Camerarius no se dejó; o bien: encontró el modo de restituirse. Pero armemos de nuevo la cadena.

—Que yo sepa, camaleón, la primera vez que este breve e interminable poema apareció en libro fue en El hacedor (1960) de Jorge Luis Borges. Viene en una parte llamada “Museo”, se titula “Le regret d’Heraclite” y dice:

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca

Aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.

Abajo del poema se incluye el siguiente crédito o mención de la fuente: “Gaspar Camerarius, en Deliciae Poetarum Borussiae, VII, 16”. Como si Borges lo hubiera tomado de una antología o colección de poemas: las Delicias de los poetas prusianos. Lo sé no porque sepa latín, sino porque Borges hizo el mismo juego con otro poema no incluido posteriormente en su obra, “El aprendiz”, y se lo atribuyó a Gaspar Camerarius el Viejo, en el libro Delicias de los Poetas Latinos con título en español. Al final desechó a ese primer Camerarius y “encontró” al segundo en otro libro de título similar pero en latín.

—Para volver. “Le regret d’Heraclite” es un poema con varias referencias, aunque no serviría de mucho si no funcionara desnudo o por sí mismo. Se trata de un poema de amor o, más exactamente, de amor imposible.

—Ahora bien, camaleón. El poema se enriquece si averiguamos que “el lamento de Heráclito” remite al conocido fragmento de este filósofo: nadie se baña dos veces en las aguas de un mismo río; y se enriquece aún más si vemos el apellido alemán de Matilde: Ur-Bach; es decir, el primero, el más antiguo de los ríos.

—La segunda vez que “El lamento de Heráclito” apareció en libro fue en la Obra poética de Borges (1972) que abarcaba hasta Elogio de la sombra (1969). El poema es prácticamente el mismo; el título tan solo acentúa “d’Héraclite”, que como transcribimos estaba sin acento (¿debido a una errata?) en El hacedor. Y siguió igual en la primera edición de las Obras completas (1974).

—Y entonces, camaleón, llega a mis manos una tarde la Antología poética. 1923/1977 (Alianza, 1981) de Borges. Fui al viejo conocido y mis ojos se negaban a leer contra mi memoria. Ahora “Le regret d’Héraclite” iba así:

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca

aquel en cuyo amor desfallecía Matilde Urbach.

Borges había corregido a Camerarius al poner “amor” en vez de “abrazo”. Era de pensarse que lo había hecho para quitarle, digamos, melodrama al asunto. Pero yo no me resigné; la versión de Camerarius me parecía irrenunciable. En mi registro, la versión de Borges es la que se ha mantenido por lo menos hasta su Obra poética (19ª. edición corregida y aumentada, Emecé, 1994). Una edición tras otra “amor” ya se había impuesto sobre “abrazo”.

—Y entonces llegamos al libro Museo (Emecé, 2002). Es una recopilación de “los fragmentos literarios ingeniosos y extraños” que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares publicaron en las revistas Destiempo y Los Anales de Buenos Aires. “Museo” se llamaba la sección.

—Borges tomó ese nombre luego, ya lo vimos, para incluir bajo él a poetas apócrifos como Gaspar Camerarius. Todos ellos aparecieron en Los Anales de Buenos Aires antes de incorporarse a El hacedor. Pues mira que en un número de Los Anales… tres fragmentos iban unidos como leeremos; los títulos y los nombres de los autores están en mayúsculas. “TODO FLUYE No bajarás dos veces al mismo río. HERÁCLITO DE ÉFESO”. “TODO HOMBRE ES MUCHOS Heráclito de Éfeso entendió que el hombre de ayer ha muerto en el de hoy y que el de hoy morirá en el de mañana. Nadie perdura, nadie realmente es; todos somos muchas personas. PLUTARCO: De la Fe en Delfos, XVIII”. Y abajo: “LE REGRET D’HÉRACLITE Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca/ Aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach. GASPAR CAMERARIUS, en Deliciae Poetarum Borussiae, VII, 16”. En efecto es el regreso de Camerarius. Puede asegurarse que por lo menos en el 2002 al reimprimirse su poema, todo volvió como al principio. Camerarius no se resignó a la corrección de Borges; el poema le perteneció de nuevo más a él que a su inventor. Con el tiempo y el azar de aliados Camerarius logró el regreso de la suya, la del primer, antiguo río; la Ur-versión de “Le regret d’Héraclite”. Logró que “abrazo” fuera restituido en su poema, tal como estaba original e inolvidablemente.