El camaleón peripatético

Populismo estadunidense

El autor repasa, de la mano de la revista Prospect, algunos datos curiosos sobre el populismo estadunidense puesto a prueba en la elección de ayer con todo su caudal de “sospecha y fantasía conspirativa”

Van —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo—imperdibles extractos de la revista Prospect (noviembre de 2016) sobre el populismo estadunidense.

En la década de 1850 la inmigración a Estados Unidos aumentó dramáticamente. La mayoría, católicos de Irlanda y Alemania. Un movimiento de reacción nativista, los Know Nothings, tuvo éxito electoral. Era hostil a la riqueza, las elites y los forasteros. En 1855 un periódico texano despotricaba: “Es un hecho notorio: los monarcas de Europa y el papa de Roma conspiran para destruir nuestras instituciones políticas, civiles y religiosas… la corrupción se ha abierto paso… quien encabeza nuestro Poder ejecutivo se ha contaminado del contagioso veneno del catolicismo”.

El izquierdista Partido del Pueblo, fundado en 1891, suscitó el apoyo de agricultores descontentos en el oeste y el sur. Era muy crítico del capitalismo, sobre todo de los bancos y los ferrocarriles, y del patrón oro. En 1896 se fusionó con el Partido Demócrata y le dio su apoyo a William Jennings para la candidatura presidencial. Uno de sus manifiestos (1895) proclamaba: “(Desde hace unos 30 años) hay una conspiración entre los apostadores del oro de Europa y Estados Unidos… que persiguen con fervor implacable su único propósito: asestarle un golpe a la prosperidad del pueblo y a la independencia comercial y financiera del país”.

En 1912 Theodore Roosevelt fracasó en obtener la nominación a la Presidencia por el Partido Republicano. Fundó el Partido Progresista y así contendió. Su meta: “Destruir a este gobierno invisible, disolver la alianza impía entre los negocios corruptos y la política corrupta… Este país le pertenece al pueblo. Sus recursos, sus negocios, sus leyes, sus instituciones, deberían utilizarse, mantenerse, o alterarse en cualquiera de las formas que mejor promuevan el interés general. [El candidato demócrata Woodrow] Wilson debe saber que cualquier monopolio en Estados Unidos se opone al Partido Progresista”.

En 1951 Joseph McCarthy se dirigió al Senado: “¿Cómo explicar nuestra situación…? Debe ser el producto de una conspiración a grandísima escala… esta ininterrumpida serie de decisiones y actos no puede atribuirse a la incompetencia”.

En 1964 Barry Goldwater fue nominado a la Presidencia por el Partido Republicano. Poco después el historiador Richard Hofstadter publicó “El estilo paranoico en la política estadunidense”: “La política estadunidense ha sido con frecuencia una arena para las mentes airadas. En años recientes hemos visto sobre todo entre extremistas de derecha… cuánta raja política puede sacarse de los rencores y las pasiones de una
minoría. Pero detrás hay un estilo de pensamiento que está lejos de ser nuevo y que no es necesariamente de derecha. Lo llamo el estilo paranoico… no doy con otra palabra para describir el sentido de exageración acalorada, sospecha y fantasía conspirativa”.

En 1968 George Wallace, antes gobernador de Alabama, contendió a la presidencia como un segregacionista independiente. El periodista radical Jack Newfield describió el efecto: “No recuerdo que ni [Lyndon B.] Johnson en 1964 ni [Hubert] Humphrey en 1968 incluyeran en sus campañas ideas para entusiasmar a los casi-empobrecidos trabajadores, cuyos votos daban por sentado. En contraste, Wallace suena a William Jennings Bryan cuando ataca en sus discursos a la concentración de la riqueza… De 1960 a 1968 los demócratas liberales gobernaron el país… sin mejorar decisivamente la vida del trabajador blanco. Cuando éste se quejaba del crimen en las calles, le llamaban ‘goldwaterita’ liberales que se sentían seguros en los suburbios detrás de altas rejas y costosas cerraduras. Cuando el trabajador blanco se quejaba de que a su hija la besuqueaban (en las escuelas racialmente integradas), lo llamaban racista liberales que podían pagarles a sus propios hijos escuelas privadas… La hipocresía liberal creó un gran número de votos para Wallace”.

En 2000 el “paleoconservador” Pat Buchanan contendió a la Presidencia por el Partido Reformista. Al dirigirse a trabajadores desempleados en la industria del acero, dijo: “Algún día los trabajadores de Estados Unidos abrirán los ojos y se darán cuenta de que sus trabajos y las fábricas de sus poblaciones han sido sacrificados para salvarle el pellejo a la ‘comunidad de inversionistas’. Cuando lo hagan, el ajuste de cuentas estará al alcance de la mano”.