El camaleón peripatético

Lo que dejas afuera

Wolfe aceptó las sugerencias de Perkins, pero se quejaba: “Estos cabrones de Scribners me dijeron que publicarían mi libro y ahora quieren despedazarlo”.

Me entero —le digo al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— de que se estrenará en México la película Pasión por las palabras, sobre Max Perkins (1884-1947), el legendario editor de Scribners. El original: Genius. Seguramente habrán echado mano de la biografía de A. Scott Berg: Max Perkins. Editor of Genius (Berkley/Penguin, 1978). Aunque el título podrá referirse también a que Perkins fue el editor de F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y Thomas Wolfe (1900-1938), este último conocido por cierto como el “genio” y quien, parece, es el otro personaje central en la película.

—Hacia 1919 Perkins era todavía un joven editor en Scribners, que se avocaba a la publicación de autores ya probados como Henry James y Edith Wharton (y quienes, además, “no necesitaban trabajo de edición”). Perkins apostó, contra la renuencia de los dueños, por el talento joven. Su primera campanada fue A este lado del paraíso (1920) de Fitzgerald. El camino se abrió para alguien más: en una carta desde Europa (1924) Fitzgerald le contó a Perkins sobre un joven escritor llamado Ernest Hemingway. A Perkins le bastó examinar su primer libro de cuentos, In Our Time, para saber lo que era Hemingway. Siguió la publicación de The Sun Also Rises (1926), no sin que Perkins diera la pelea por este libro contra la opinión adversa de los dueños.

—Corte a: en 1928 Perkins recibe un mecanuscrito de 294 mil palabras firmado por Thomas Wolfe y titulado O Lost. Desde Scribners Perkins le dice que van a publicar esa novela pero que el mismo Wolfe debe revisarla y reducirla. Wolfe se da a la tarea pero solo le quita ocho páginas al original; además, sus cortes quedan nulificados porque le añade otras cosas al texto. Ahí empieza la colaboración de Wolfe y Perkins. Durante dos meses se reúnen por las tardes en Scribners para decidir qué dejar afuera. Wolfe aceptó de buena gana las sugerencias de Perkins, pero al tiempo se quejaba con sus amigos: “Estos cabrones de Scribners me dijeron que publicarían mi libro y ahora quieren despedazarlo”. Una vez (supongo que será escena de la película) Wolfe subió las escaleras hasta el cuarto piso del departamento de su noviamiga Madeleine Boyd gritando: “Madeleine, le están cortando los güevos a mi novela”. Esto viene en la biografía de Andrew Turnbull, Thomas Wolfe (mira la editorial: Scribners, NY, 1967.) Turnbull opina que se ha exagerado la leyenda respecto a los cortes de Perkins: “Al final mil 100 páginas mecanografiadas quedaron en 800”, y la novela, publicada bajo un mejor título, Look Homeward, Angel (1929)*, que Wolfe escogió, fue un acontecimiento literario.

—Turnbull: “La edición de Perkins fue sobre todo un asunto de arquitectura, de eliminar rollos para darle armonía y proporción al todo”. Entre Wolfe y Perkins cuajaron entonces la historia de la familia Gant y de dos hermanos, Eugene el menor y Ben el mayor, que muere de pulmonía en uno de los grandes pasajes no solo de la literatura estadunidense.

—Sobre la edición de Perkins bastaría un ejemplo. En un momento Eugene Gant pierde o intenta perder su virginidad en un burdel. Gracias a los cortes de Perkins hoy en este espacio podemos citar todo el pasaje. “‘Pues empecemos’, dijo ella. ‘¿Mi dinero?’. Él sacó dos billetes arrugados y se los puso en la mano. Luego se acostó junto a ella. Él temblaba sin control. La pasión se le había extinguido. Las brasas se colapsaron en el fogón. La maravilla brillante, perdida, ya muerta”. En el original, en medio y al cabo había unas veinte líneas más donde la mujer trataba de estimularlo sexualmente; le preguntaba, maternal, si era su primera vez, etc.

—Corte a: Wolfe escribe más de un millón de palabras en su nueva novela, Of Time and the River (1935; otro éxito creativo de Wolfe y, edición, Perkins). Poco después Wolfe se siente maltratado por Scribners porque le dan adelantos monetarios pero no un gran contrato. Le escribe a Perkins, en una carta de 12 mil, que va a separarse de él y a cambiar de editor.

—Corte final a: durante una comida, al hablar sobre Of Time and the River, Perkins le pide a Fitzgerald que ahí mismo convenza a Wolfe de los ajustes y cortes que deben hacerse. Como escritor Fitzgerald da, creo, una lección editorial. Dice que en un libro nunca lamentarás lo que dejas afuera.

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*El título erróneo en la traducción al español, El ángel que nos mira, ameritaría un artículo aparte.