El camaleón peripatético

Un derviche en la puerta

“¿Qué haces exactamente?/ Eres de una especie desconocida./ Eres burlón y cicatero,/ te guardas lo que tienes para ti./ “Te has olvidado de Aquel/ a quien no le importa la propiedad,/ quien no intenta sacar ganancia/ de cada intercambio humano”

Hemos preparado —avisa el camaleón peripatético desde el cuarto donde escribo— un grupo de pasajes, frases e incidencias hecho sobre el último número de la revista Lapham’s Quarterly (verano, 2015) que trata por entero de la Filantropía.

—Solo añado, camaleón, que en el número me encontré un conocido, un poema del persa Rumi (1207-1273); el Lapham’s lo toma del mismo sitio donde lo leí por primera vez (The Essential Rumi. Trad. Coleman Barks. Harper Collins, 2004). Cierra el grupo una versión de este poema de Rumi, una maravilla. Según el Diccionariode uso del español de María Moliner, la palabra derviche viene “del turco ‘dervis’, a través del francés. Especie de monje de cierta secta musulmana”.

~El primer uso conocido de la palabra filantropía, “amor por la humanidad”, está en la obra Prometeo, de Esquilo. ~Prometeo es el primer filántropo; un titán de la mitología griega que robó el fuego celestial para dárselo a la humanidad. En castigo a este robo fue encadenado a una roca donde un águila le devoraba el hígado diariamente. Aunque los lingüistas difieren, la palabra “Prometeo” puede derivarse del védico pra math, robar, y de ahí pramathyu-s, ladrón. Pramantha era la pieza de madera en forma fálica que los brahmanes usaban para crear fuego. ~limosna: Alivio caritativo para los necesitados. Del latín eleemosyna, vía el griego eleemosyne, de eleos, misericordia, piedad, compasión. ~“Donar” viene del sánscrito dana, que significa generosidad o dar. ~En el 2013, la Fundación Bill, Hillary y Chelsea Clinton recibió más de 140 millones de dólares en subvenciones y contribuciones, pero destinó solo 8.8 millones a la ayuda directa y a proyectos de investigación, reservándose 30 millones para pago de nómina y prestaciones a los empleados, 8.7 millones para pago de renta y gastos de oficina, 9.2 millones para conferencias, convenciones y reuniones, 8 millones para recaudación de fondos, y cerca de 8.5 millones para viajes. ~Sobre el multimillonario Alberto Vilar, quien prometía sin cumplir nunca donaciones millonarias a organizaciones artísticas, un amigo observó: “Pedirle dinero a Alberto era como ofrecerle un trago a un alcohólico”. ~En 1956 la ciudad de Nueva York ordenó el cierre de un albergue a cargo de la trabajadora social católica Dorothy Day por juzgarlo una trampa mortal en caso de incendio. Day fue multada con 250 dólares. Rumbo a la corte, Day pasó junto a un grupo de hombres que parecían menesterosos; uno de ellos le dio un cheque y le dijo: “Quiero ayudar un poco con la multa. Aquí van dos cincuenta”. Al ver la ropa descuidada, Day dio por hecho que le había otorgado dos dólares con cincuenta; luego reparó en que la suma cubría toda la multa y estaba firmado por W. H. Auden, quien había leído sobre el caso y acudió en ayuda. “Los poetas parecen vestidos como con ropas sin planchar, ¿no?”, dijo Day. ~En 1962 la CIA patrocina un viaje del poeta Robert Lowell a Buenos Aires como parte de una campaña para apartar a extranjeros del comunismo; el viaje se corta abruptamente cuando Lowell se trepa a una estatua ecuestre y se proclama el “César de Argentina”.

~Rumi: Un derviche en la puerta

Un derviche tocó en una casa

para pedir un pedazo de pan seco,

o mojado, daba igual.

—Aquí no es panadería —dijo el dueño.

—¿Tendrás unos cartílagos, entonces?

—¿Qué parece aquí carnicería?

—¿Un poco de harina?

—¿Oyes aquí una rueda de molino?

—¿Agüita?

—Esto no es un pozo.

A cualquier cosa que el derviche pidiera

el hombre le hacía una broma gastada

y se negó a darle nada.

El derviche se metió a la carrera en la casa,

se alzó el batón, y se puso en cuclillas

como quien va a hacer caca.

—¡Hey, hey!

—Cállate, hombre lamentable. Un sitio abandonado

es un buen lugar para descargar el vientre,

y como no hay aquí cosa viva, o medios

de vida, necesita que lo fertilicen.

El derviche comenzó su propia lista

de preguntas y respuestas.

—¿Qué clase de pájaro eres tú? No un halcón,

amaestrado para la mano de la realeza. No un pavorreal,

pintado con los ojos de todos. No un perico,

que habla a cambio de terrones de azúcar. No un ruiseñor,

que canta como alguien enamorado.

“No un pájaro abubilla que lleva mensajes a Salomón,

o una cigüeña que edifica en el acantilado.

“¿Qué haces exactamente?

Eres de una especie desconocida.

“Eres burlón y cicatero,

te guardas lo que tienes para ti.

“Te has olvidado de Aquel

a quien no le importa la propiedad,

quien no intenta sacar ganancia

de cada intercambio humano”.