El camaleón peripatético

No nos dejen solos

Entre las muchas cosas que se pierden con el brexit: nuestra membresía al sistema Denominación de Origen Protegida.... Pero leer la lista de algunos de los alimentos protegidos en la UE es sorprenderse por la poesía del terruño.

Leo en Laberinto-MILENIO (2/7/16) —me dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— “Brexit y cultura”, donde se registran opiniones de “la comunidad científica, artística y cultural de Alemania, Francia y Gran Bretaña”. Semanas antes te había traído (Times Literary Supplement, 3/6/16) el mosaico “Cultura y UE”, donde treinta personajes destacados en la academia, la literatura y las humanidades responden a qué ha implicado para la vida cultural o su propio trabajo la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea (UE). Entresaco pasajes de esas voces; forman un coro breve, elocuente y, aunque no era de esperarse, divertido.

En los 1980 y 90 el British Council promovió a Bretaña en Europa mediante el envío de escritores al continente. Se hizo un esfuerzo especial para incluir a escritores “inmigrantes”, para promover la imagen de Bretaña como un espacio multiétnico donde algunos de los mejores escritores eran de origen “inmigrante” (Rushdie, Ishiguro, etcétera.) Muchos fueron traducidos a las principales lenguas europeas. A mí me favoreció el nuevo orden de las cosas; ¿de qué otro modo habría tenido la oportunidad de visitar ciudades europeas para correr la voz de la presencia caribeña en Bretaña? La UE es como el perro del Dr. Johnson: no esperes que se desempeñe bien; agradécele que por lo menos funciona. Nuestra casa Europa Editions nació de una conciencia de que las culturas y las ideas deben viajar y del deseo de introducir autores extranjeros que de otro modo no estarían disponibles para los lectores del Reino Unido. Un premio como el Man Booker International ofrece una plataforma para descubrir lo mejor en la literatura mundial. Elena Ferrante fue este año finalista del premio. Estamos muy orgullosos de haber traído las obras y el Nápoles de Ferrante a los lectores británicos. Como escritor turco que pasó su juventud en Estambul en los 1990, sé qué se siente con el aislacionismo. Es una ideología horrenda y depresiva. Aún vivo en Estambul pero soy un escritor de libros y ensayos ingleses. Mientras escribía mi tesis de doctorado sobre Oscar Wilde y los ingleses decadentes del fin-de-siècle, me conmovió ver cómo Wilde y los miembros de su círculo literario tenían el mismo tipo de frustraciones que yo en el Estambul de los 90. Si triunfa la campaña para dejar la UE, en el futuro cercano los jóvenes londinenses podrán sentir el mismo tipo de tristeza que Wilde y yo teníamos en Londres y Estambul. El interés sostenido de los decadentes en las tradiciones filosóficas y literarias de Francia y Alemania fueron transformadoras para la cultura literaria británica. Vale la pena pelear por este legado. Sin el Reino Unido en la UE mi trabajo no tiene razón de ser. Soy intérprete del inglés al italiano. Un profesor me regaló un día una caricatura donde se me ve rascarme la cabeza tras el vidrio de la cabina del intérprete mientras cito en italiano del Macbeth de Verdi: “¡Ingleses! ¡Contra mí aprestan sus armas!”. Hace mucho tiempo desde que Bernard Shaw describió a Inglaterra como la última, la más penetrada hasta el fondo de las colonias británicas: sería por eso que su gente tiene tal ambivalencia ante el proyecto transnacional. ~Desde siglos fuimos los primeros en saber lo solitaria que estaría Inglaterra sin nuevos arribos. ¿Dónde estaría la poesía inglesa, por ejemplo, sin el soneto? ¿Qué sería la National Gallery con solo pinturas inglesas? ~Entre las muchas cosas que se pierden con el brexit: nuestra membresía al sistema Denominación de Origen Protegida, diseñado para proteger la reputación de los productos regionales y eliminar las falsificaciones de alimentos. Esto suena prosaico. Pero leer la lista de algunos de los alimentos protegidos en la UE es sorprenderse por la poesía del terruño. Ajo rosa de Lautrec; limones de Sorrento; pistaches egeos; rábano rojo de Treviso. Y más maravilloso aún, el esquema ha hecho posible que muchos comestibles británicos obtengan un nuevo sentido de orgullo (y ganancias). Las papas reales de Jersey, el ruibarbo forzado de Yorkshire, el cordero de Shetland, la crema cuajada de Cornish, el pastel de cerdo Melton Mowbray y muchos otros. La UE nos recordó lo especial que nuestra comida podía ser cuando al respecto ya casi habíamos perdido la fe en nosotros mismos. Tengo en la pared un póster del grupo de artistas daneses Superflext. Dice: “EXTRANJEROS, POR FAVOR NO NOS DEJEN SOLOS CON LOS DANESES”.