El camaleón peripatético

Cosas de la carne

Séneca habla de un Hostius Quadra: ponía espejos en su recámara para reflejar imágenes distorsionadas; “disfrutaba las dotes excedidas de su órgano como algo real”, lamentó

Te traigo —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— una gavilla espulgada en Lapham’s Quarterly (otoño, 2016) de título Flesh. Cosas de la carne.

Ley de velo. En Asiria, hacia el año 1100 a. C., para acentuar la división de clases el rey Tiglat Pileser I ordenó que las mujeres de estatus se pusieran velo. (A saber, la ley de velo más antigua en el Medio Oriente.) Pero si una prostituta era vista con velo la castigaban con cincuenta varazos; a una esclava le cortaban las orejas. El Raspupene. Una criada, se supone, rescató el pene cortado de Rasputín al día siguiente de que lo mataron. Algunos zoólogos sospechan que el espécimen de gran tamaño en el Museo Erótico de San Petersburgo perteneció a un caballo y no al Monje Loco (un candidato previo resultó ser un pepino de mar deshidratado). Dieta de alcohol. En el año 1087 Guillermo el Conquistador, como estaba excedido de peso para montar su caballo, estuvo varios días tirado sobre la cama y con una dieta de solo alcohol; bajó de peso y montó de nuevo. Se dice que al morir su cadáver reventó por los apretones con que lo metieron en el ataúd para que cupiera; en el funeral la iglesia se llenó de un hedor terrible. De una guía sexual para amputados. I. Para quitarse la prótesis. Espera a que tu pareja se salga del cuarto o procura que se salga pidiéndole, por ejemplo, “¿puedes ver la puerta de entrada? No me acuerdo si la cerré”. En la oscuridad, con rapidez, bajo las colchas, quítate la prótesis. Deslízala bajo la cama, o bajo las ropas, o detrás de la puerta. II. Faje. Para crear un ambiente desinhibido con tu pareja, llévale las manos como piezas de juego en un tablero. Si tienes amputación de pierna, manténle los brazos en la parte superior del cuerpo; si de brazo, manténle sus brazos en la parte inferior de tu cuerpo. Que se concentre en los miembros que sí tienes. Tu meta es lograr una falsa armonía con su cuerpo. III. Sexo. La movilidad es la clave. Si tu pareja ve tu extremidad amputada le dan nervios. Se pregunta: “¿Le va a doler? ¿Me dice si le duele?”. La movilidad muestra confianza. Piensa por dos. Sé consciente todo el tiempo de dónde están tus extremidades; sé consciente de dónde están las extremidades de tu pareja. (Autora de la Guía: Jillian Weise, quien camina con una pierna artificial.) La mano del muerto. Una cura tradicional para gotosos y ulcerosos era el tacto de una mano de muerto; de preferencia, con muerte adelantada. Los interesados iban a las ejecuciones públicas y le pagaban al verdugo para permitirles frotarse el cuerpo con la mano del cadáver mientras colgaba del patíbulo. Gladiadores veganos. La dieta de los gladiadores en Roma era tan rica en centeno que los llamaban hordearii, “hombres de centeno”. Cuando trabajó como médico de gladiadores, Galeno se opuso a tal dieta porque desarrollaba cuerpos “sin carne densa ni compacta”, carne más bien “esponjosa”. Espejito espejote. Séneca habla de un Hostius Quadra: ponía espejos en su recámara para reflejar imágenes distorsionadas. “Disfrutaba las dotes excedidas de su órgano como algo real”, lamentó Séneca. Quadra confirmó: “Si pudiera, tendría ese tamaño en la carne; como no puedo, me embeleso en la fantasía”. La Venus de Los Ángeles. El tipo ideal de belleza de la Venus de Willendorf (paleolítico, 30000-25000 a. C.) recalca el estómago abultado y los pechos grandes: veneración de la fertilidad. Un ideal de belleza en Los Ángeles, 2016, es el de Kim Kardashian: trasero tieso y repleto (ni modo, apunta el camaleón: salió verso como para un “Corrido de Kim Kardashian”), marcado por “un pliegue curvo donde las nalgas se encuentran con los muslos y (desembocan en) un doblez en V como hendidura”, definió un experto en aumentar nalgas. Una vez la acusaron de usar cojines para crecérselas. “A estas alturas”, dijo Kardashian, “creo que ya todos me las han visto al desnudo y saben que no necesito cojines”. El comedemócratas. En 1883 juzgaron a Alferd Packer por haberse comido a cinco miembros de su equipo de exploración en Colorado luego de que el grupo se perdió en una expedición invernal. El juez le dijo al convicto: “Había siete del Partido Demócrata en el condado de Hindsale, y tú te comiste a cinco de ellos, maldito seas. Te sentencio a la horca hasta que estés bien, bien, bien muerto como una advertencia contra el acto de mermar a la población demócrata en el estado”.