El camaleón peripatético

Una aventura en el útero del tiempo

No se trata de un videojuego– le digo al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo al preguntarse sobre el título–. Se me ocurre que podemos dar cuenta del asunto en el siguiente formato, del 1 al 20.

1. En Las vidas de los artistas (1550) Giorgio Vasari fue el primero en consignarlo. 2. Cuando Miguel Ángel develó su estatua La Noche, esculpida en la tumba de Lorenzo de Médicis, muchos poetas la hicieron tema de sus composiciones. 3. Uno de ellos (Vasari aún lo ignoraba; se supo que era un Giovanni Strozzi) escribió cuatro versos que en prosa dicen: “La Noche que tú ves dormir, tan graciosamente, fue esculpida por un Ángel en esta roca; y puesto que habla, vive. Si no lo crees, despiértala y te hablará”. 4. Miguel Ángel respondió con cuatro versos que en prosa dicen: “El sueño me es grato, y más todavía el ser de piedra mientras que duren el crimen y la vergüenza. No ver, no sentir, es para mí una gran ventura; por eso no me despiertes, habla en voz baja”. 5. Las versiones citadas (ignoro el traductor) son las que incluye Vidas ejemplares. Beethoven. Miguel Ángel. Tolstoi de Romain Rolland en el libro de ese título y parte de la legendaria colección de clásicos con pastas verdes de José Vasconcelos (UNAM-SEP, 1923; acabo de encontrármelo en una librería de viejo en reimpresión de Editora Nacional, 1955). 6. Rolland afirma que en la estatua de La Noche (y en las otras tres que completan el sepulcro de los Médicis: El Día, La Aurora y El Crepúsculo) Miguel Ángel “expresó el sufrimiento de vivir y el desprecio de todo lo que existe. Estos inmortales símbolos del dolor humano fueron terminados en 1531. ¡Suprema ironía! Nadie los comprendió”. Y cita entonces lo de Strozzi. 7. Supongo que esta interpretación de Rolland resume el modo en que mayormente y durante siglos se ha leído y leerá la cuarteta con que responde Miguel Ángel: versos tremendos en lo que es preferible la muerte a etc. 8. En 1932 el erudito español Amado Alonso publicó un artículo donde decía haber descubierto la fuente de los primeros versos del poema “Lo fatal” de Rubén Darío: “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, /y más la piedra dura porque ésa ya no siente…” 9. Todo según él llevaba a la cuarteta de Miguel Ángel (va ahora en verso y más cerca del original): “Grato me es el sueño y más el ser de piedra,/ Mientras el daño y la vergüenza duran; /No ver, no sentir, me es gran ventura; /Por eso no me despiertes, ay, habla en voz baja”. 10. No era así. Incluso un alumno de Alonso (Emilio Carrilla, en 1964) contravino, y con pruebas, su certeza de que Darío se había basado en Miguel Ángel. 11. Me fijé más en un aparte de Alonso. 12. Antes de ir a él. En las Crónicas de H. Bustos Domecq Borges y Bioy Casares ponen este epígrafe: “Every dream is a prophecy; every jest is an earnest in the womb of time”. 13. Son palabras de un personaje de George Bernard Shaw, el Padre Keegan. 14. Podrían traducirse: “Todo sueño es una profecía; toda burla es una vera en el útero del tiempo”. 15. Al leer ese aparte de Alonso me pregunté si lo de Miguel Ángel no sería una aventura en el útero del tiempo. 16. Dice Alonso que Darío puso en clave de gravedad el poema de Miguel Ángel. 17. “El poemita es burlonamente renacentista… Con aquella cultura que afirmaba gozosamente todos los valores humanos, no se podía establecer un parangón entre el vivir y el ser de piedra más que por travesura y en referencia a lo transitorio y lo ocasional: Mentre che´l danno e la vergogna dura. 18. Alonso completa: “La ventaja de ser de piedra dura lo que duran las causas pasadas del descontento. Es algo que no radica en la piedra ni en la carne viviente sino fuera de ellas: en lo enunciado como una condición temporal”. 19. Y remata: “El espíritu de travesura burlona se ve en el último verso: Però non mi destar, deh! parla basso (‘No me despiertes pues; ¡eh!, habla bajo’), y sobre todo en ese ‘¡eh!’ un poco campechano, donde se destapa toda la amable comedia que es este breve poema. El hecho mismo de que se ponga la estatua a hablar y razonar para asegurar que está dormida, más, que es de piedra y que ni ve ni siente, y para pedir que no la despierten, es una feliz expresión de ironía que alcanza toda la pieza”. 20. De ser así, un juego de ingenio se habría vuelto un “sentir terrible”; un gran “chiste de panteón”, un poema trágico; una burla, una vera en el útero del tiempo.