El camaleón peripatético

Comida Frankenstein

Por qué le llamas la última o más reciente paradoja —pregunta el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— al bautizo “Comida Frankenstein” para la comida que viene de Organismos Genéticamente Modificados?

—Historia rica en paradojas la de Mary Shelley y su novela Frankenstein, o el moderno Prometeo (1818). Para empezar: una muchacha que aún no cumplía los 20 años se vuelve la madre de un monstruo. Luego: una novela que se juzgó “la primera de ciencia ficción” era, en realidad, una novela en absoluto presente, confrontadora directa (dice Roseanne Montillo en su libro The Lady and Her Monsters, 2013) “de las inestabilidades provocadas por las revoluciones científica, industrial y francesa”. Luego: una novela de intención “filosófica” se vuelve un clásico del “terror”.

—Y del terror en otro sentido. Hay paradoja también en el hecho de que los contemporáneos de la Shelley asociaron su novela con el Terror de la Revolución Francesa, pero daba para ambos bandos: los conservadores equipararon la Revolución a un monstruo creado por el racionalismo de la Ilustración, mientras que los radicales la percibieron como una respuesta justificada al monstruo del antiguo régimen. Y aquí, en más paradojas por así decirles “familiares”, entra el padre de Mary Shelley, William Godwin, a quien está dedicada la primera edición de Frankenstein.

—Sí. La cadena es como sigue en 10 apretados eslabones. 1. El filósofo ilustrado radical William Godwin había publicado Justicia política, cuyo programa libertario proponía la abolición no solo de todas las instituciones legales y gubernamentales, sino también las sociales, incluyendo la religión, la propiedad, las escuelas, el matrimonio y la familia. Godwin se rebelaba no solo contra el Estado coercitivo, sino contra cualquier acción colectiva de los ciudadanos. 2. Pese a su idea en Justicia política de que algún día hasta las emociones quedarían proscritas gracias al avance del espíritu humano, Godwin logró enamorarse de un espíritu libre y primera feminista, Mary Wollstonecraft, autora de Una vindicación de los derechos de la mujer, publicado en 1792, un año después de haberse unido libremente a William Godwin. 3. Godwin consideraba a la institución del matrimonio “el más odioso de los monopolios”; no obstante, el anuncio de que Mary estaba embarazada los llevó a casarse en 1797. 4. El matrimonio duró poco; 10 días después de dar a luz a una niña, también bautizada Mary, Mary Wollstonecraft murió de septicemia. 5. En 1804, un joven estudiante de Eton y futuro gran poeta, Percy Bysshe Shelley, nacido en 1792, descubre Justicia política, de Godwin, y se declara su ferviente discípulo, e inicia desde 1811 una correspondencia con él y lo conoce finalmente en 1812. A Shelley acababan de expulsarlo de Oxford por su ensayo La necesidad del ateísmo, inspirado en las ideas de Godwin. 6. Espíritu libre, Shelley había “raptado” y se había casado a escondidas con una quinceañera, Harriet Westbrook. Al matrimonio no le fue bien y todo empeoró cuando Shelley conoció a Mary Godwin, que entonces tenía 17 años. Al saber que Mary y Shelley estaban enamorados, Godwin le prohibió a Shelley poner un pie en su casa y buscó la manera de que Harriet volviera con él. 7. El 28 de julio de 1814, Mary se escapó con Shelley rumbo a Francia, bajo la enérgica desaprobación de Godwin. 8. Sigue una historia de viajes por Europa conectados con el poeta lord Byron; romances, suicidios, muertes prematuras de hijos y la muerte de Shelley en 1822, un mes antes de cumplir 30 años, ahogado en un naufragio frente a las costas de Italia. 9. En 1823, Mary regresó a Inglaterra para desempeñar, hasta su muerte en 1851, el papel de celosa viuda de la obra y el recuerdo de Shelley. De todos los hijos de Mary y Shelley, Percy, nacido poco antes de la muerte de Shelley, fue el único que sobrevivió a la infancia. 10. Paradoja que cierra la cadena: Percy Shelley Wollstonecraft, último nieto y descendiente de Godwin, fue un aplicado producto de Cambridge, miembro del Parlamento, de patronatos, de sociedades cristianas y hombre devoto de las instituciones.

—¿Y la paradoja respecto a la “Comida Frankenstein”?

—Camaleón: nada más frugal o “ecosano” que la dieta del pobre monstruo. En una parte de la novela leemos: “Mi alimento no es el mismo que el del hombre; yo no destruyo al cordero o al cabrito para saciar mi hambre; las bayas y las bellotas son suficiente alimento para mí”.