El camaleón peripatético

De Beckett para su 'amá'

“Me gustaría que mi amor muriese/ y que lloviera sobre el cementerio/ y sobre mí que camino por las calles/ llorando por la primera y última que me amó”.

Como muchos otros —le refiero al camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— me encontré ese poema en una edición que, por supuesto, ya no encuentro entre mis libros desde hace años: Poemas, de Samuel Beckett (n.1906-m.1989), en traducción de Jenaro Talens y publicado por Barral Editores (1970). (Era uno de esos libros que todos tuvimos y todos dejamos de tener.) Ahí debió empezar esto: citando el poema. Aunque creo sabérmelo de memoria, no quiero que nos fiemos de ella. Te propongo armar lo que sigue con otras fuentes a la mano.

~Beckett escribió el poema en francés y él mismo lo tradujo al inglés. Se publicó bilingüe en la revista transition en 1948. En las dos lenguas tuvo sucesivas variaciones. Ahora bien, si solo quedara (en inglés) la edición para el centenario de Beckett de sus obras que publicó Grove Press en 2006 (cuatro tomos con Paul Auster como editor general e introducciones respectivas de Colm Tóibín, Salman Rushdie, Edward Albee y J. M. Coetzee), el poema diría para siempre: “me gustaría que mi amor muriese/ y que lloviera sobre el cementerio/ y sobre mí que camino por las calles/ llorando a la que creyó amarme”.

~En el libro Cuatro dublineses. Oscar Wilde, William Butler Yeats, James Joyce, Samuel Beckett (trad. Antonio P. Moya, Tusquets, 1990) dice Richard Ellmann que “entre los primeros poemas de Yeats el que Beckett prefería sin titubear era el más extraordinario, el titulado ‘Donde el autor desea la muerte de su bienamada’… un sentimiento que Beckett reciclaría en cuatro de sus mejores versos” y cita los versos reproducidos arriba pero con un final distinto.

~En Guía crítica de la poesía de Samuel Beckett. 1929-1989 (Gerardo Villegas Editor, México, 2004), Pablo Sigg incluye las versiones tanto en francés como en inglés (en inglés, la misma citada líneas arriba), y registra los cambios que Beckett hizo sobre las primeras versiones.

~De regreso a Ellmann. “El último verso decía en el original francés: ‘pleurant celle qui crut m’aimer’, es decir, ‘llorando por aquella que creyó amarme’. Es un verso que Yeats no habría escrito, no solo porque la amada ni siquiera sabía que le amaba, sino también porque Yeats jamás habría terminado un poema con un pensamiento tan quisquilloso. La duda… era algo que para Yeats había que superar siempre que fuera posible. Beckett buscaba el anticlímax mientras que Yeats buscaba el clímax”.

—De regreso a Sigg. Se diría que en la primera versión de Beckett en francés no había “duda” ni “quisquillosidades”: “pleurant la seule qui m’ ait aimé”: llorando por la única que me amó.

~De regreso a Ellmann. Cuando éste habla entonces del “original” en francés es claro que se salta una “primera versión” también “original”.

~De regreso a Sigg. En su guía vemos que la segunda versión en inglés del último verso le habría dado a Ellmann aquello de la “duda” y la “quisquillosidad” sin recurrir al francés; en esa segunda versión, Beckett puso: “llorando a aquella que buscó amarme”. “Buscó”: ¿es decir sin poder lograrlo, de algún modo engañándose a sí misma en una tarea imposible?

~En “Samuel Beckett. Poemas descifrados. 1937-1939” (Nexos 262, octubre, 1999), Rafael Pérez Gay traduce así al español la versión segunda, o ya definitiva, del poema en francés: “quisiera que mi amor muriera/ que lloviera sobre el cementerio/ y las calles por las que voy/ llorando a aquella que creyó amarme”.

~De regreso a Ellmann. Éste cita la primera versión del poema en inglés; y solo en ella hay un verso que no está en francés: el último del poema.

~De regreso a Pérez Gay. Dice en la nota alusiva: “Arriesgo una interpretación: (el de Beckett) es un poema a la madre. Para la señora May Beckett, su hijo siempre fue el origen de innumerables penas y vergüenzas. La señora Beckett nunca entendió la lista de adioses en que su hijo enfermo convirtió su vida: se despidió del Trinity College, de la familia, de su hermano Frank, de Irlanda, de Londres”.

~De regreso a Ellmann y Sigg. No en francés; solo en inglés entonces la primera versión de Beckett decía (con el final distinto): “me gustaría que mi amor muriese/ y que lloviera sobre el cementerio/ y sobre mí que camino por las calles/ llorando por la primera y última que me amó”.

~De regreso a Pérez Gay. Con “la primera y última que me amó” su arriesgue o su lectura intuitiva serían certerísimos: como que este poema de amor sí era de Beckett para su amá, camaleón.