El camaleón peripatético

Arranque de celos

En español hay distintas traducciones de un poema de Marina Tsvietáieva dedicado a las sospechas que despiertan el deseo y la infidelidad; aquí el autor propone una cercana al español de México.

Te extrañó enterarte por internet —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— que el poeta chileno Nicanor Parra había vertido ese poema al español.

—Así es. Me encontré por primera vez ese poema de Marina Tsvietáieva (1892-1941) en un libro extraño, Mediosiglo de poesía rusa soviética (Editorial Cuarto Mundo, BA, 1974). Se titulaba “Conato de celos”. Su problema, en mi opinión, es que el traductor Carlos Álvarez escogió para vertirlo el verso romance, de modo que quedaba más bien como “El corrido de la celosa”; o en fin, he ido ahí de nuevo y hay como resonancias anacrónicas de, digamos, Paquita la del Barrio: “¿Cómo vives, mequetrefe/ vulgar, perdidas tus alas?... ¿Ni siquiera te remuerde,/ mequetrefe, la conciencia?”.

—La versión de Nicanor Parra es menos aparatosa. Tu problema con ella es que está escrita “en chileno”, es decir, una lengua familiar en que los amantes o ex amantes se tutean “de usted”: “¿Qué tal le va con la otra?... ¿Cómo le va, cómo está la salud?”.

—En todo caso, y como con el tiempo no encontraba otra versión en español (lo que tengo de Tsvietáieva en traducción de Selma Ancira son escritos en prosa), me propuse una a partir de la que hizo al inglés Elaine Feinstein en los Poemas escogidos de Marina Tsvietáieva (Oxford, 1971; Penguin, versión revisada, 1993). La he ido construyendo; ahora decidí soltarla. Va, pues, “Arranque de celos”.


¿Cómo es tu vida con la otra?

¿Más simple, no? Un golpe de remos

y luego una larga costa, y pronto

incluso mi recuerdo

será una isla flotante (en el cielo,

no en las aguas). Meros espíritus: tú

y la otra serán como hermanas,

y nunca amantes.


¿Cómo es tu vida con una

mujer ordinaria, sin divinidad?

Ya que me destronaste

(y tú mismo perdiste el trono):

¿cómo es tu vida? ¿Estás inquieto?

¿Vacilante? ¿Cómo te sientes al levantarte?

¿Cómo soportas, pobretón, el impuesto

inmortal que pagas a la vulgaridad?

“Estoy harto de histerias y escenitas.

Voy a rentar mi propia casa”.

¿Cómo es ahora tu vida con la otra;

tú, a quien yo elegí?


¿Es más a tu gusto, es más delicioso

lo que te comes? No hagas muecas

en caso de asco. ¿Cómo es tu vida con una

estampita; tú, que profanaste el Sinaí?


¿Cómo es tu vida con una extraña

de este mundo? ¿Puedes (sé franco)

amarla? ¿O sientes a la vergüenza como

las riendas de Zeus sobre tu frente?


¿Cómo es tu vida? ¿Estás

saludable? ¿Cómo cantas?

¿Cómo te enfrentas al dolor

de una conciencia inmortal, pobretón?


¿Cómo es tu vida con una mercancía

cualquiera, a precio exorbitante?

Luego del mármol de Carrara

que tuviste conmigo, ¿cómo es tu vida

con el vil yeso? (Dios fue esculpido

en la roca, pero ya está hecho pedazos.)

Luego de haber estado con Lilith

¿cómo vives con una del montón?


¿Ya te hartó la novedad?

Ahora que no respondes a la magia

¿cómo es tu vida con una

mujer terrena, sin sextos

sentidos? Dime: ¿eres feliz?

¿No? En un hoyo poco profundo

¿cómo es tu vida, mi amor? ¿Tan dura

como la mía con otro hombre?                       

Noviembre 19, 1924.