El camaleón peripatético

Alguien me deletrea

Paz se rinde a Sor Juana y le rinde igualmente a Ptolomeo un homenaje sorjuanesco; o, por qué no, se da ahí un homenaje de Ptolomeo a Sor Juana.

Pues traigo de nuevo —dice el camaleón peripatético en el cuarto donde escribo— la noticia del remake de Cosmos (The Economist, 3/8/14), la serie televisiva que en 1980 el científico Carl Sagan logró que vieran más de 500, 000 personas tan sólo en Estados Unidos. Ahora en el papel de Sagan está como presentador Neil deGrasse Tyson, el astrónomo del Planetario Hayden de Nueva York. Ya hablamos de Sagan hace años aquí mismo.

—Así es, camaleón. Decíamos que Sagan era un muy buen cuentacosmos y salía la pregunta obligada de si su serie y, luego, manual, resistiría los avances de la ciencia astronómica. La respuesta obvia: no; pero más interesante era concluir que no importaba. Cuando la ciencia supera a las cosmografías éstas pasan a ser provincias literarias. Plutón era aún planeta en el Cosmos de Sagan; luego de que lo desbancaron gachamente murió como planeta para la ciencia pero nació como planeta ficticio o poético.

—Dice la nota que para felicidad de los fanáticos de Sagan la nueva serie empieza como la primera: con el presentador a orillas del Océano Pacífico.

—Supongo que eso obliga a citar otra vez el poema de Claudio Ptolomeo que se me hizo inolvidable luego de ver el inicio de la serie transmitida en México (creo que) por el canal 5. Cuando apareció Cosmos en libro [Planeta, 1982] fui de inmediato al primer episodio, ya capítulo, “En la orilla del océano cósmico” a buscar el momento. Sagan había cambiado la jugada: ahora venía en el capítulo III, “La armonía de los mundos”. Dice Sagan que el estudio de los cielos sumía a Ptolomeo en una especie de éxtasis. “Soy mortal —escribió— y sé que nací para un día. Pero cuando sigo a mi capricho la apretada multitud de las estrellas en su curso circular, mis pies ya no tocan la Tierra…” Sagan no incluyó lo que sigue: “me elevo a la par del mismo Zeus para llenarme de ambrosía en el banquete de los inmortales”. Curioso: volví a saber del poema en 1984 cuando Octavio Paz “estrenó” su versión del mismo durante un homenaje que le hicieron en Bellas Artes por sus 70 años. Es prácticamente la misma versión, salvo por un atinado cambio en el primer verso (“Soy hombre: poco duro” fue a “Soy hombre: duro poco”) que Paz recogió en Árbol adentro (Seix Barral, 1987). En las Notas al final del libro, Paz da una versión en prosa: “Sé que soy mortal pero cuando observo la moción circular de la muchedumbre de estrellas, no toco la tierra con los pies: me siento cerca del mismo Zeus y bebo hasta saciarme el licor de los dioses —la ambrosía”. Y dice Paz: “Es hermoso que para Ptolomeo la contemplación consista en beber con los ojos la inmortalidad”.

—Ahora: Paz utilizó (o mejor: ideó, para cumplir su poema) el verbo “deletrear”. Como que se quedó “picado” con su hallazgo. Había incluido el “deletreo” por lo menos en un poema previo.

—Así es. En su libro Sor Juana Inés de la Cruz o Las Trampas de laFe (Seix Barral, 1982), Paz hizo el nexo entre la figura de la trágica mujer de ciencia Hipatia y Sor Juana, y al hacerlo incluyó su primera “adaptación” de un epigrama del poeta Páladas, publicada después con el título “Constelación de Virgo” en el mismo Árbol adentro. Dice: “Hipatía, si miro luces puras/ allá arriba, morada de la Virgen,/ no palabras, estrellas deletreo:/ tu discurso son cláusulas de fuego”. En 1995, tricentenario de la muerte de Sor Juana, vendría una readaptación de lo adaptado: “Juana Inés de la Cruz, cuando contemplo/ las puras luminarias allá arriba,/ no palabras, estrellas deletreo:/ tu discurso son cláusulas de fuego”. Tres momentos, camaleón, de homenaje a Sor Juana; pero en el “estrellas deletreo” está un homenaje a Sor Juana, digamos, en activo. En cada uno de los tres “deletreo” viene a la memoria uno de los más inspirados capítulos de Paz en su Sor Juana…, al que da nombre un verso de ella misma: “Sílabas las estrellas compongan”. Y en ese capítulo Paz habla de la lectura, o de Sor Juana lectora, como de quien bebe con los ojos. De modo que al “deletrear” también en su poema “Hermandad. Homenaje a Claudio Ptolomeo”, Paz se rinde a Sor Juana y le rinde igualmente a Ptolomeo un homenaje sorjuanesco. O, por qué no, se da ahí un homenaje de Ptolomeo a Sor Juana. Sílabas de Sor Juana las estrellas de Ptolomeo componen:

            Soy hombre: duro poco

            y es enorme la noche.

            Pero miro hacia arriba:

            las estrellas escriben.

            Sin entender comprendo:

            también soy escritura

            y en este mismo instante

            alguien me deletrea.