Decisiones Planetarias

Amo al Sol, odio al Sol

Muchos sufrimos por salir de nuestras casas o lugares de trabajo entre 12 y 7 de la tarde, nadie levanta la mano para ir por las tortillas, la leche o los refrescos, 43 grados y con sensaciones térmicas que pueden superar los 50, son el común denominador en nuestra región. A querer y no, hemos acostumbrado a nuestros cuerpos a vivir bajo el clima extremo, lo cual puede llegar a caracterizarnos de masoquistas o de gente que ama su terruño y se aferra a sus seres y lugares queridos, el punto es que estamos en el aquí y el ahora en una región semidesértica, con clima extremo y eso tiene sus ventajas. Mitra, Shamash, Ra y Surya son los nombres que las antiguas religiones orientales daban al dios Sol; la esvástica, y la bandera del Japón, encuentran en el sol su más alta representación. La importancia del mismo está manifestada en su veneración que se propaga por todos los confines de la Tierra, sin embargo, es hasta estos tiempos que tenemos la posibilidad de sacar el mayor provecho a esta gran deidad natural.Dos aspectos importantes son necesarios para potencializar la energía que el Sol nos regala; el primero es de carácter tecnológico, el segundo de carácter cultural. Con un poco de tristeza puedo decir que el carácter científico lleva ventaja sobre el cultural; porque los avances y proyectos relacionados con la concentración de energía solar están totalmente desarrollados y listos para ser implementados en cualquier parte del mundo, claro está que la tecnología aún es costosa, pero los beneficios son notables a mediano y largo plazo.La visión estratégica, del aprovechamiento solar y generación de energía limpia, no ha penetrado del todo en la comunidad, razones pueden ser muchísimas, lo cierto es que, con el impulso de una sociedad interesada e informada, en este tema, la distancia se acortaría dramáticamente y los costos de celdas e implementos de concentración de energía solar inevitablemente se reducirían.El segundo aspecto al que me refiero es el cultural; que abarca tanto conocer los alcances y beneficios que podemos sustraer del sol, así como tener conciencia del valor patrimonial del mismo para con la humanidad, donde se desprende un punto ético muy fuerte en el cual autoridades y sociedad tienen que estar alertas, ya que el sol no debe ser nunca adjudicado por nadie y sería una lastima que por descuidos y desinformación un día nos lo quieran cobrar en un recibo. El Sol es dinero para algunos, pero es mejor verlo como patrimonio, y en el caso de La Laguna el patrimonio más valioso, ¿lo estamos aprovechando? 



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