Opinión

Un voto de confianza para Luis Banck

Puebla está ocupando un nivel privilegiado por lo que respecta al turismo con un continuo impulso por parte del ayuntamiento y el gobierno estatal, al ser la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, el Centro Histórico, con siglos de antigüedad, cuenta con una arquitectura destacable, digna de contemplar en vivo y a todo color. 

Así, recorrer tanto a pie como en automóvil el Centro Histórico se había convertido en un suplicio. Las banquetas de la 5 de mayo, 8 oriente, 10 oriente y demás calles aledañas se encontraban invadidas por comerciantes informales, lideradas por fuerzas opuestas al morenovallismo y muy cercanas al PRI y a Morena. El primero por clientela política y el segundo también, con la diferencia del oportunismo político que ha caracterizado el proceder de Morena, y que además se sospecha cobijan a la delincuencia organizada, que en tiempos de Manuel Bartlett metió a la cárcel a su mesiánico líder de la 28 de octubre, el famoso Simitrio, al cual ahora le rinden pleitesía.   

Recordemos que no es la primera vez que el centro de Puebla sufre de este problema, en los años ochentas fueron desalojadas las calles aledañas al zócalo para conformar lo que hoy conocemos como la “fayuca”, plaza cercana a la central camionera CAPU donde fueron reubicados cientos de puestos. Pero poco a poco, con el paso de los años, organizaciones de ambulantes se fueron apoderando una vez más de las calles, agudizándose el problema en el trienio de Blanca Alcalá.

Es hasta esta nueva administración con Luis Banck que se decidió resolver para mejorar en todos los sentidos el primer casco urbano de la ciudad el problema del ambulantaje, siendo así que el 22 de julio pasado a la una de la tarde se llevó acabo un primer intento de desalojo. Desafortunadamente se subestimó la capacidad de respuesta de los ambulantes, y hasta con armas de fuego repelieron a los uniformados los cuales no iban armados. Ambas partes se deslindaron de los hechos turbulentos, pero los videos no mienten y se ven claramente los culpables.

Dadas las ríspidas acciones, en primera instancia se comenzó el diálogo con estas organizaciones, entre los primeros acuerdos pactaron no salir a vender los jueves. Al acercarse noviembre se logró convenir que no vendieran los informales en el famoso “Buen Fin” del 18 al 21 de noviembre.

Pero el 22 de noviembre desde las 4 de la madrugada, elementos municipales, estatales y hasta federales, incluido un helicóptero, sitiaron el Centro Histórico. Esta vez se contó con la presencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos para que supervisara el operativo y no se transgrediera ningún derecho tanto de los policías como de los ambulantes, así sin ningún incidente relevante se recuperaron las calles de la Angelópolis. Se instaló una mesa de dialogo, con varias propuestas, una de ellas que los comerciantes informales ocuparan las calles de la 14 Oriente a la 20 Oriente, propuesta que no fue aceptada, ya que las calles más concurridas son la 10 oriente y la 12 oriente, esto porque es ahí donde precisamente circula el transporte público a las colonias populares.

Luis Banck y su cabildo saben perfectamente bien que esta lucha apenas empieza, que de ningún modo es por defensa del ambulante, sino que a estos los están usando como arma política para tener una víctima mortal y empezar de nueva cuenta una campaña en contra de la Ley de Moreno Valle y ahora de nuestro gobernador electo Antonio Gali, pero es momento de decirles que los apoyamos irrestrictamente, ya que los beneficios son muy superiores para toda la población y no para unos cuantos.

Para empezar a menguar a los vendedores ambulantes no basta simplemente con expulsarlos de las calles, por cuanto el problema de fondo no es el vendedor, sino la imposibilidad de los ciudadanos de ganarse la vida de otra forma. Cualquiera que tenga nociones básicas de economía sabrá que la solución al problema de los vendedores ambulantes es con la generación de empleos, dándole vida a los viejos barrios populares y dotándolos con infraestructura que pueda albergar a las mujeres y hombres que tienen el deseo de regularizarse en la venta de productos que sean útiles para el otro sector social y al gobierno de la ciudad.