Opinión

El show político debe continuar

Ha sido duro y complicado el camino hacia la reforma energética, aun así ha sido rápido. Todo comenzó con el Pacto por México, este acuerdo político nacional firmado el 2 de diciembre de 2012 en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México por los dirigentes de PAN, PRI y PRD.

A lo largo del año se lograron sacar adelante la reforma educativa y la reforma en telecomunicaciones, pero aun faltaba la más difícil, la reforma energética.
La postura del PRD desde un principio fue clara, no apoyarán una reforma constitucional de los artículos 25, 27 y 28 que permita la privatización de la paraestatal y optan por realizar una consulta ciudadana.

Para finales de noviembre, Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, anunciaba la ruptura de su partido del pacto: "Ni lo contenido hasta hoy en la reforma política, ni lo que se pretende sacar en la reforma energética está contenido en el Pacto, están violando lo contenido en el Pacto en estas partes el PRI, el gobierno de la República y el PAN, la parte que ha estado negociando estos aspectos" sentenció el líder del PRD.

En este gran teatro nacional hubo de todo, desde la poca fuerza de la mano izquierda de Morena hasta la verdadera toma de tribuna de los duros del PRD. Un gran "performance" a cargo del diputado Antonio García Conejo quien se despojó de sus ropas para que viéramos como iban a despojar a la patria, o los dotes boxísticos de la diputada Karen Quiroga contra la legisladora priista Landy Berzunza, a quien por poco le sacan un ojo.

Se tienen que acabar las posturas personales de protagonismo, no es justificable subir a tribuna para un exhibicionismo o protagonismo para marcar un enfrentamiento entre posiciones antagónicas, sino deben subir a tribuna para proponer acciones en beneficio de los ciudadanos.

La izquierda ha caído en la política fácil, sólo maneja calificativos estridentes, buscan los titulares en los periódicos y tiempo aire en radio y televisión, desde luego en cadena nacional para despertar sentimientos, más no razonamientos.

Ahora sí necesitamos urgentemente una nueva izquierda, que admita las reglas del juego de las diferentes corrientes, que respete la opinión del contrario aunque no la comparta, que se caracterice por una actitud tolerante y que en un momento dado deje atrás sus diferencias y colabore en la construcción de un nuevo tejido social, para que termine el show político mediático y que comience la verdadera función política.