Opinión

Y tú, ¿sabes dónde está tu esposa?

Alejandro Dumas tuvo una concepción muy particular en la que supo explicar el porqué de la infidelidad: “Las cadenas del matrimonio son tan pesadas que hace falta dos personas para soportarlas… e incluso a veces tres”.

México honrosamente ocupa el primer lugar en infidelidad con un 44% de mujeres que sostienen relaciones extramaritales mediante el uso de sitios web, especializados para ese propósito, y en otra encuesta tenemos que 4 de cada 10 mujeres han sido infieles.

El prototipo de esta mujer es de 32 años y que ha vivido al menos dos años de matrimonio.

Hoy en día son muchas las personas que piensan que la infidelidad es la consecuencia de los tiempos modernos que nos toca vivir, de la disolución de la familia, de Internet, de las constantes crisis económicas de las familias, etc. Pero todos están equivocados. La infidelidad es uno de los usos mas practicados desde hace miles de años.

Entre los grupos más susceptibles a ser infieles están aquellos que son menos católicos y las personas que están separadas de sus cónyuges por períodos prolongados. Como agentes viajeros o trabajar fuera del lugar o comarca, policías o soldados o chóferes de pipa o autobús.

Generalmente las relaciones de pareja donde se presentan episodios de infidelidad producen formas de amor y de odio o de amor y dolor, esto es causado porque suponemos que el otro debe satisfacer nuestras necesidades, lo cual se da muchas veces a nivel inconsciente, las necesidades son de manera completa e íntegral entre ellas destacan el amor, lo sexual, la atención, la protección, la fidelidad y lo más importante lo económico.

Por cuestiones culturales los hombres son mas infieles que las mujeres, en el caso de las mujeres, ellas entre la edad de 30 a 45 años pueden engañar a su pareja cuando se sienten insatisfechas o agredidas.

Las mujeres casadas, admiten que lo hicieron con alguien que no era su cónyuge y que en algunos casos siguen manteniendo esa relación porque se le presentó la oportunidad y se sintieron comprendidas  y protegidas, otras lo hicieron impulsadas por la monotonía y rutina de su relación,  y otras más porque sintieron siempre deseo hacia otra persona, o por venganza y malos tratos ante una traición previa.

El amor de la mujer infiel por lo regular tiene un fondo compasivo, es maternal, la mujer se rinde al amante porque ella siente sufrir con el deseo, por eso su amor es más amoroso y más puro, más valiente y duradero que el del hombre.