Opinión

Como repartir mejor la riqueza

El gobierno de México en sus tres niveles deberá cumplir eficientemente en y diseñar y redistribuir, empezando desde la base cero la riqueza en México a fin de lograr estrechar la gran brecha que existe entre pobres y ricos para así elevar el bienestar de la población. 

A propósito de lo que está sucediendo en Grecia y que a nosotros ya nos ha pasado, deberemos de implementar acciones inmediatas para mejorar el reparto de la riqueza nacional, entendiendo esta como: el estado de abundancia de bienes y objetos que ostentan un importante valor monetario, la riqueza refleja y remite a un hecho o situación socio económica en la que se encuentra inmersa una determinada persona y que es la que por supuesto terminará determinando la abundancia o escasez de estos bienes valiosos que mencionábamos. 

En México tenemos al hombre más rico del mundo, existen 16 personas con más de mil millones de dólares, 252 individuos con más de 100 millones de dólares y 2,272 con más de dos millones de dólares. Lo anterior se traduce en que el 1.2% de la población, posee 43% de la riqueza total del país. 

Cuando hablamos de desigualdad en la distribución de la riqueza inmediatamente pensamos que irremediablemente los ricos les quitan a los pobres. Esto no es así, la realidad es mucho más compleja. Lo que es un hecho, es que  al gobierno le toca redistribuir la riqueza, mediante el cobro de impuestos que se traduzcan en servicios, primeramente a los desfavorecidos, en vez de permitir y propiciar la condonación fiscal de los que más tienen.

La creatividad del ser humano es esencial en la vida económica y en el campo industrial, empresarial, profesional y técnico en el ámbito de la responsabilidad social, la justicia y el respeto a la dignidad humana de los trabajadores. Es innegable que cuando todos y cada uno de nosotros en nuestro campo de trabajo nos esforcemos porque los factores de la producción sean utilizados racional y adecuadamente, se reflejará en un aumento de salario y bienestar. 

Sin embargo ocurre que nosotros los trabajadores le producimos beneficios económicos a las empresas, a las industrias, a las universidades o al estado, y en cambio estos en algunos casos se caracterizan por la explotación de las personas, con bajos sueldos o salarios y jornadas excesivas y muchas otras violaciones a los derechos humanos. 

Sólo con una formación moral sólida que implica el rescate de virtudes e ingenio del trabajador podremos convertir el trabajo en una especie de lealtad con la empresa, industria, etc. teniendo relaciones interpersonales que fortalezcan la toma de decisiones cuan difíciles o dolorosas estas sean. Entendiendo la solidaridad y la fraternidad como elemento clave de la dignidad humana. 

Es un deber, es algo que deberá ser inherente a las relaciones obrero patronales para que en la agenda de los auténticos empresarios o patrones, eleven el nivel de vida de los trabajadores e impulsen a su propio desarrollo mediante la capacitación y la oferta de espacios de crecimiento, facilitando la especialización en su profesión. Estas si son acciones concretas que evidenciarán inmediatamente un reparto más justo de la riqueza.