Opinión

Un nuevo año, una nueva vida

Efectivamente, el año nuevo  evoca un deseo de cambio, de mejoría, de conocimiento, y de alcanzar lo deseado. Siempre esperamos que el año nuevo sea mejor que el año que termina. 

Decimos que el año nuevo sea mejor que el que termina ¿pero de qué depende que sea mejor?, la verdad es que depende de una variada cantidad de circunstancias. Después de todo dependerá del factor oportuno de las cosas, pero también depende de nosotros mismos. 

El cambio inminente en el calendario, es cuando se aprovecha y se hace un balance a fin de dejar atrás los problemas del año viejo y hacer promesas de todo tipo para conseguir y cumplir nuevos objetivos, nos conformamos siempre con ser mejores en este año venidero con las promesas de siempre: dejar de fumar, alimentarnos mejor, ir al gimnasio como si el nuevo enero viniera con la regeneración bajo el brazo. 

Esto sería ideal ya que podríamos conjurar todos los males y borrar toda mancha en nuestro pasado, poniendo la felicidad al alcance de nuestra vida. 

Por lo que a mí me toca este año que se ha ido fue un año de cambios, un año de ruptura y de comienzo, de búsqueda y de hallazgos, de llantos y de tristeza, un año en lo que no debe de haber sido, un año en que fuimos marcados por la tragedia de Ayotzinapa, pero también es un año de inconformismo y de evolución. 

Aunque al país se le hizo un daño irreparable a causa de una desenfrenada sociedad que sin límite con el concurso del crimen organizado enlutó en Iguala Guerrero no sólo a los padres de los estudiantes si no a todos los bien nacidos de este país. 

Y aunque nos hicieron daño, lo único que pido para el 2015 es que las aguas retomen su lugar, que las fuerzas económicas se apacigüen, que la vida se mueva y no se quede quieta, que superemos nuestro dolor para enfrentarnos de nuevo a la vida. Por lo que a lo que más miedo tengo es a que no pase nada, que el tiempo pase sin sustancia sabiendo de antemano el contenido de los días, perder el margen para improvisar, para parar y para seguir, para trepar, porque tenerle miedo al dolor es tenerle miedo a la vida y no hay nada más que te una a la vida que todo esto que sucede cuando conoces a alguien, espero que alguien me sacuda el corazón y me deje con el gusto suficiente para recrearme durante días, estrujando el recuerdo antes de partir a la morada de Morfeo.