Opinión

Maduro ¿tú que Chávez de democracia?

Es preponderante para América Latina que se resuelva favorablemente el problema venezolano ya que la actitud asumida por el Presidente Maduro, desde mi leal saber y entender, apunta hacia una dictadura militar que ya estaría fuera de tiempo y lugar.

Estimado lector, no quiero parecer reiterativo en relación a lo que está sucediendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela, pero, qué pensaría usted de un “presidente” que habla con los pajaritos y le aconsejan cómo comportarse políticamente hablando, la mismísima reencarnación plumífera del comandante Hugo Chávez.

¿Qué pensaría usted de este inmaduro personaje que confunde los panes con los penes? Y que a nombre de una virtual revolución socialista tiene en una enorme crisis, no sólo de gobernabilidad si no de extremada escases de alimentos, artículos de primera necesidad, que por cierto Maduro le compró a México para revenderlos a su gente, con una ganancia desproporcionada que nada tiene que ver con el socialismo. 

México por conducto de la Secretaría  de Relaciones Exteriores a través de un comunicado no muy claro manifestó: “Con respecto a las sanciones anunciadas por el gobierno de Estados Unidos a diversos funcionarios y ex funcionarios del gobierno de Venezuela…, el gobierno de México, por conducto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, informa que procederá en consecuencia”, acción que considero no fue oportuna dada la política exterior mexicana, en especial la doctrina Estrada.   

Maduro ni tardo ni perezoso blasfemó en contra de nuestro país “…el gobierno más entreguista y asesino que ha tenido México, el de (Enrique) Peña Nieto, haciendo reverencias al emperador Donald Trump”, concluyó en su lista de reproches a quienes “le han dado la orden a Venezuela” de suspender la Constituyente”. 

“¿Por qué se me sanciona? Porque no obedezco órdenes del gobierno extranjero, porque no muevo la colita y no soy un perro echado. ¿Por qué se me sanciona? Porque soy capaz de decir las verdades de la persecución a los pueblos mexicanos y latinoamericanos por parte del gobierno de Donald Trump, y la deportación, expulsión y abuso, y la tortura de miles de latinoamericanos”

 “¿Por qué se me sanciona? Porque denuncio el muro infernal. Y si yo fuera presidente de México, me fuera a ponerle coto y paro a ese muro. Me fuera con una mandarría (un mazo hecho de hierro forjado) y no permitiría la construcción de ese muro, por eso se me sanciona”, sentenció el Presidente Venezolano. Pero no es por eso que se le sanciona, sino porque no respeta a la oposición en su propia Asamblea Nacional, que fue electa democráticamente obteniendo la mayoría, la representación que no quiere que se establezca un régimen socialista a lo Chávez-Maduro porque sus primeras manifestaciones llevaron ya a Venezuela al abismo de la incertidumbre, el caos, el desempleo, la desesperación, el desasosiego, del odio y la violencia. Sin duda Maduro es un ejemplo de la improvisación de un aprendiz de dictador, es grosero, majadero e irreverente. 

Maduro “no mires la paja en el ojo ajeno, si no la viga en el tuyo propio”, deja de criticar a otros países y mejor llama a una gran conciliación nacional. Dimite del cargo presidencial antes de que sea demasiado tarde y se hundan en una guerra civil, como la que estamos viendo a diario en Siria con el Bashar al Asad, defiendan su petróleo y sus derivados; soberana y democráticamente elijan libremente el gobierno que los venezolanos y venezolanas se quieran dar. Sean el ejemplo a seguir de América Latina. 

Y para terminar este artículo, no dejo pasar la oportunidad de transcribir esta bella perla de la filtración en el Washington Post: Enrique, recuerda que tú y yo estamos solos contra el mundo, atentamente: Donald Trump. Ni a cual irle de estos dos especímenes!