Opinión

El movimiento Politécnico, un enigma

Vi y viví los años sesentas. Fui testigo presencial del inicio de los movimientos estudiantiles.

Los primeros movimientos estudiantiles se dieron en Europa, se inspiraron en la mejoría de las condiciones del estudiantado en general y se justifican en que ellos eran la futura generación intelectual de la sociedad en que se forjan.

Los movimientos estudiantiles eran una fuerza joven, de espíritu libertario que luchaba por las reivindicaciones sociales en busca de hacer cumplir la justicia y la equidad. No defendían ideologías imperialistas, ni regímenes totalitarios, solo buscaban el mejoramiento social y político.

Mediante el gran movimiento la generación del 68 se logró instaurar un nuevo sistema dentro de la universidad, el cual tenía como principal objetivo democratizar la universidad hacia dentro y hacia fuera. Democratizarla hacia fuera para permitir el ingreso masivo de las clases populares a las universidades.

Evidentemente ya son otros tiempos, la gente joven demanda una sociedad que tiene mucho que ver con la cultura del ocio y el reparto del trabajo equitativo. Hay un sector de la juventud que se resiste a la integración en lo que respecta a la valoración de los sistemas jerárquicos.

Este es un nuevo relevo generacional, pero desde algunos sectores del gobierno se empeñan en no aceptar este relevo. No es precisamente que no se quieran dar cuenta, simplemente  tal vez no están preparados para asumirlo y  están tomándose su tiempo.  Pero contra esto nadie puede y mucho menos puede aplazarse, so pena de pérdidas cuantiosas de recursos humanos y económicos.

La gente joven demanda una sociedad que no tiene nada que ver con los modelos sociales que hemos vivido hasta ahora. Los jóvenes se plantean los discursos de la nada y demandan ideales de futuro.

Ya van más de dos meses del paro de labores en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Se ha formando obstáculos, muchos de ellos creados por intereses políticos que nada tienen que ver con el asunto. A los muchachos hay que recordarles que tengan cuidado, que no se la crean, que todo tiene un precio, cautela con los que están atrás de este movimiento.

Los debates se han dado cual torre de babel, los actores de este conflicto no logran entenderse.  Tras largas discusiones solo faltaría redactar una carta compromiso en la que el director general Enrique Fernándes Fassnacht, se comprometa a firmar los ocho acuerdos pactados y así  resolver los últimos dos puntos álgidos del conflicto, el regreso a clases y recalendarización del semestre.  Como decía el buen Oscar Wilde “Los viejos todo lo creen, los adultos todo lo sospechan, pero los jóvenes todo lo saben.”