Opinión

El imperio de la incertidumbre

Homicidios como el de Colosio y Ruiz Massieu imprimieron un sello de incertidumbre a la unidad nacional, por el impacto que ocasionaron en la conciencia política y social del país, representan episodios negros de una verdad histórica.

 Vidulfo Rosales abogado de los padres de los normalistas desaparecidos asegura: que ninguno de los peritajes que tiene la PGR establece que los compañeros murieron asesinados e incinerados; por lo que siento que Vidulfo vive en plena alucinación y que su visión del derecho es puro afecto a la obsesión de ese mal sueño que constituye encontrar con vida a los compañeros normalistas de Ayotzinapan y esto es malo, porque vamos comprendiendo claramente que nada de lo que haya hecho la procuraduría y de lo que le falta por hacer tendrá algún valor, para ellos es un engaño que no tiene ninguna solidez, y en cambio abriga sospechas contra todo mundo y en especial con el gobierno de la República, mas no para los criminales.

En el caso que nos ocupa la Procuraduría General de la República hizo un trabajo extraordinario consistente en: “99 detenciones, 39 confesiones, desde los policías hasta los que actuaron materialmente; 487 peritajes; 386 declaraciones; 153 inspecciones ministeriales, todas vinculadas y consistentes a ratificar los hechos aquí señalados. Estos y muchos otros elementos aportados durante la investigación permitieron realizar un análisis lógico-causal y llegaron, sin lugar a dudas, a concluir que los estudiantes normalistas fueron privados de la libertad, privados de la vida, incinerados y arrojados al río San Juan en ese orden, esa es la verdad histórica de los hechos, basada en las pruebas aportadas por la ciencia.”

Y que esta verdad histórica no satisface a los padres de los normalistas, por ellos está bien, pero a sus liderazgos,  voceros oficiosos, y oportunistas que los acompañan tienen ellos su pequeña y miserable estrategia donde dan salida a sus instintos de envidia y rencor social.

Por lo que se vuelve imperativo pedirles a estos personajes que se manifiesten en relación a los nuevos indicios que da Felipe Rodríguez Salgado Alias el Cepillo, en su primigenia declaración de lo cual se desprende, las siguientes preguntas:

 ¿Qué relación guarda el director de la Normal Rural, José Luis Hernández Rivera, con El Carrete líder de los rojos?

¿Quién les ordenó los “desmadres” que pretendieron llevar a cabo en iguala? Si iban a botear para ir a México a la marcha del dos de octubre, ¿Por qué desde el veintiséis de septiembre tomaron autobuses y fueron a Iguala? ¿Quién les sugirió hacer tal viaje?

¿Quién autorizó que los iniciados, es decir los de nuevo ingreso pudieran salir de la escuela sin autorización de sus padres?

¿Por qué se obstinan en no disipar las tinieblas de la duda?

Tal vez quien dé estas respuestas encuentre la verdad real e histórica.