Opinión

“House of Cards”, un reflejo de la actual política

Hablando de política creo que es necesario no tener miedo ante los tiempos actuales. Nuestro nuevo tiempo está marcado por una prodigiosa actividad intelectual y seguramente estamos frente al nacimiento de un gran periodo histórico, las redes sociales y Twitter sin duda han turbado e ingresado en nuestra vida diaria, en una etapa de anarquía de los estímulos virtuales que algunos vívales han hecho suya, queriendo que reine la confusión exagerando hechos e inventando movimientos ajenos a la realidad, los saqueos pretextados por el gasolinazo, los políticos tránsfugas, el alza del precio de los hidrocarburos, Trump, etcétera, y una débil y confusa respuesta presidencial, nos ha conducido a mirar excesos promovidos por políticos de pocos escrúpulos.

Por eso, estimo que la verdad es una condición democrática que se impondrá, sólo que como en toda evolución humana se debe de hacer un apartado de los miserables y de los sinvergüenzas.

Pronto las redes sociales asociados con la prensa tendrán un papel útil, que será la vanguardia democrática y ampliaran nuestro poder de decisión.

En estos momentos queda acorde la trama de la serie "House of Cards", que se centra en el personaje de Frank Underwood, interpretado por el actor Kevin Spacey, sobre sus extremas tácticas, forzado a sobrepasar los límites de cualquier consideración ética o moral. Lo acompaña su esposa Claire, interpretada por la carismática y elegante actriz Robin Wright, personaje obstinado en lograr que las aspiraciones tanto de ella como de su marido llegue al poder absoluto, conquistando la presidencia del país "number one", importando poco los medios y el precio que sea necesario para lograrlo.

Completa el triángulo la joven periodista Zoe Barnes, interpretada por Kate Mara, que a cambio de beneficios profesionales, ayuda a Frank en su plan, donde el homicidio de civiles y periodistas resulta ser cosa habitual. Cualquier parecido con la realidad, ya no es mera casualidad.

Planteaba el agudo Maquiavelo en su célebre obra del siglo XVI "El Príncipe":

"Los príncipes que han hecho grandes cosas son los que menos han mantenido su palabra", "Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira.". Exactamente 500 años después, estas parecen ser también las máximas que guían el comportamiento de los personajes de "House of Cards", radiografía de las intrigas políticas que hacen de Washington DC un auténtico nido de víboras güeras, tepocatas y demás alimañas.

De las muchas cosas que habla la serie, me llamó poderosamente la atención el retrato de los "líderes" que funcionan en un entramado engranaje político, que anteponen el miedo y el terror, entendiendo este último como miedo intenso, pavor, pánico; como una premisa política.

"Nosotros no nos sometemos al terror, nosotros creamos el terror", con este diálogo Clair y Frank concluyen la serie "House of Cards", donde claramente discuten la desdeñable y ruin estrategia para mantenerse en el poder. Hay que tomar en cuenta que no se trata simplemente de una frase de un guión ficticio, sino también es una forma de vida; es la síntesis de una concepción del ejercicio del poder en los momentos más álgidos y de mayor titubeo, estemos de hoy en adelante muy atentos a las declaraciones de Trump, las cuales seguramente reflejarán lo arriba comentado.

La real política, que aboga por el avance en los intereses de un país de acuerdo con las circunstancias actuales de su entorno, enterrará las locuras humanas, las concepciones delirantes de los "chairos", de los "pejezombies" y los ambiciosos; debemos entrar todos, a establecer un nuevo orden social teniendo como base, la paz y la concordia, usando como distintivo las redes sociales.