Opinión

Cómo explicar la desgracia de Ayotzinapa

Estimo que los acontecimientos en Iguala Guerrero han llenado prácticamente todos los espacios mediáticos en todo el mundo, y ¿qué esperábamos?, el asesinato y desaparición de estudiantes normalistas de Ayotzinapa perpetrado por manos de autoridades y policías municipales la noche del 26 de septiembre es un hecho lamentable, cobarde, indignante, que deberá atestarnos de vergüenza e indignación a todos nosotros.

La muerte de estos muchachos estará a través del tiempo, como una mancha para las generaciones venideras, con la muerte de estos jóvenes se teje un porvenir incierto para los destinos de los guerrerenses.

Maldita la hora que el cartel comandados por los Abarca-Pineda ordenaron masacrar a los imberbes a fin de crear una atmósfera de confort para el lucimiento de la primera dama de Iguala en su informe de labores, no cabe duda que esta mujer se convenció así misma de una serie de reflexiones que lentamente germinaron en un acto indignante que pone en vilo a todo el Estado Mexicano.

Guerreros Unidos lo forman básicamente sicarios de entre 16 y 25 años, remanentes de otros grandes cárteles, que mantienen sus armas y conocen el modus operandi del crimen organizado, para que la cuña apriete debe ser del mismo palo, dice el refrán. Se dedican principalmente al narcotráfico, particularmente de amapola y marihuana, hacia los Estados Unidos. Esta banda es la principal proveedora de droga para el mercado de Chicago.

Cuando todo parecía marchar sobre ruedas, se escribe un nuevo capítulo en el que la impunidad, la corrupción y la importancia del trasiego de las drogas se concatena y se impone para escribir una oscura página en la memoria de los mexicanos en un acto que nos avergüenza y que quisiéramos que no haya sucedido.

El desenlace esta próximo en saberse por lo que el Estado Mexicano deberá dejar esclarecido este injusto, no deberá dejar ningún resquicio sin explicar, deberá dejar perfectamente claro como sucedieron los hechos del 26 de septiembre. En fin, la noche de Iguala deberá convertirse en día, diáfano y claro, en el esclarecimiento de este hecho que realmente nos avergüenza ante la opinión pública mundial, tendrá que explicarnos el gobierno, por qué aquellos que nos deben proteger, son los que matan, secuestran y roban. Tendrá que explicar porque el crimen organizado goza de impunidad y los políticos que han endeudado estados siguen políticamente hablando, sin castigo; y si no hay una explicación coherente, cierta, verídica y absolutamente apegada a la verdad, el caso de Ayotzinapa será la hebra o el hilo que empezará a deshebrar todo el sistema político mexicano.