Opinión

El espionaje y el truco detrás de los ataque a Moreno Valle

Espiar es observar atenta y disimuladamente lo que dice o hace alguien, por algún interés o al servicio de otra persona, para conseguir información secreta o para descubrir algo. Especialmente, el caso que nos ocupa es simple y llanamente una forma vulgar de observar al enemigo político.

José Antonio Gali Fayad, actual gobernador de Puebla, calificó de “patrañas” la supuesta lista de funcionarios estatales y municipales espiados por su antecesor, Rafael Moreno Valle. El senador del PAN, Javier Lozano, también, se pronunció al respecto en conferencia de prensa junto con varios diputados locales: “Es ridículo que se acuse sin pruebas al ex gobernador poblano. El listado que entregaron de los supuestos espiados, es ridículo, no hace sentido”.

Las acusaciones de espionaje vienen por parte de Raúl González Vázquez, quien es un ex agente del Cisen. Él dio una lista de investigados, además de dar a conocer el software de costo millonario que supuestamente fue adquirido. Luis Miguel Barbosa, desde luego, estuvo en primera fila en la conferencia en que se dio a conocer esta acusación. Barbosa descubrió el hilo negro o el agua tibia, qué no sabe que en La Fayuca o en Tepito se puede adquirir por 100 pesos un aparato para interferir cualquier tipo de software y anular cualquier modo de espionaje, porque el gobierno federal sí lo sabe y muchos de nosotros también, he ahí el coeficiente intelectual y político del senador.

Rafael Moreno Valle, por su parte, solicitó se abra una investigación ante la Procuraduría General de la República (PGR) y anunció demandará a Luis Miguel Barbosa por daño moral. Moreno Valle, por vía Twitter, ni tardo ni perezoso, le reviró: “Para tener la lengua larga (Barbosa), hay que tener la cola corta. Aclara los moches”.

Miguel Ángel Osorio Chong, actual secretario de Gobernación, uno de los supuestos espiados, congruentemente declaró: “El pronunciamiento es que se investigue, y si se comprueba algo, que se aplique la ley. Si hay algo, que se compruebe, que se sustente y, entonces, que la ley se aplique”.

¿Vendettas políticas? ¿Intereses electorales? Posiblemente sea el principal motivo de las acusaciones. Cabe destacar que Ricardo Anaya parece no estar muy interesado en defender a Moreno Valle, claro, él está ocupado porque alguien lo espió y ahora se la pasa aclarando y defendiéndose de las acusaciones sobre el incremento súbito en su patrimonio y haciendo malabares para mantener unido a un PAN que parece que se le va como agua de las manos.

Lo que yo no acabo de entender es por qué tanto interés por parte del senador Barbosa de dañar la figura pública de Moreno Valle, que hasta convoca a una rueda de prensa nacional para dar a conocer un asunto de poca relevancia, ¿o será porque está fuera de la contienda “encuestativa” de Morena, y se va a quedar como el famoso perro del hortelano, que no come ni deja comer?; como dicen en los corredores políticos que Barbosa apoyaría a Moreno Valle a la Presidencia y Moreno Valle a Barbosa a la Gubernatura, adelantándose a los tiempos Barbosa prefirió cobijarse con Morena y dejar en el aire el compromiso con Moreno Valle.

Los adversarios políticos cuando no pueden dañar a sus víctimas directamente, buscan un atrayente truco para lograrlo. La moraleja es “cuídate siempre de aquellos de los que dicen ser tu amigo, porque en la política no hay amigos, sólo traiciones”.