Opinión

La desmedida publicidad política

Llama la atención en México, que los contratos de publicidad estatal son el modo indirecto pero efectivo para que la libertad de expresión sea moldeada al proyecto gubernamental. 

El Estado informa a la opinión pública de sus acciones, y no lo faculta para persuadir conductas electorales o ideológicas. Debe exponer qué hace y cómo lo hace, además de que crea un compromiso social cada vez que despliega su acción gubernamental. 

El Estado está obligado a dar a conocer noticias con hechos relacionados con la función pública que resultan relevantes para la población; inducir en conductas sociales positivas, advertir sobre bienes y servicios nocivos, y abrirse al examen público. 

En el estado y en el país los mensajes publicitarios del gobierno y de los organismos descentralizados no están regulados, lo que genera discrecionalidad y uso intensivo de recursos públicos para promoción política y personal. 

La publicidad estatal, la asigna un director de comunicación social que, de manera discrecional, decide con sus allegados a quién se la da, a familiares, amigos o entidades políticas. “En campañas electorales, quien tiene acceso a los recursos tiene mayores posibilidades de incidir en los votantes y en cómo triangular dinero público a los candidatos del partido que está en el gobierno”. 

En este año electoral las campañas hace rato se pusieron en marcha. En la televisión, en la radio, en las calles, en los postes, las caras retocadas de los candidatos se multiplican por millones para convencer al electorado, convirtiéndose tal saturación en hartazgo para el ciudadano. 

La prensa o los medios impresos es una de las más antiguas y más extendidas fuentes de información y debate, ahora las redes sociales son de gran impacto entre los jóvenes y no tan jóvenes.  

Las transmisiones de televisión y radio son las mayores fuentes de información, especialmente para los marginados. El espectro de frecuencias disponibles que pueden transmitir señales es limitado, a diferencia de la prensa escrita.

Los medios dominantes en la comunicación Televisa, TV Azteca, son grandes negocios, están administrados por personas con gran poder o por directivos controlados por los propietarios del medio y por el mismo mercado, tienen intereses comunes y forman grupos con otras empresas, industrias, bancos y con el propio gobierno, de ahí que este primer filtro afecte de manera sustancial la selección de la información. La publicidad y la política son grandes negocios, no nos debe sorprender que siempre vayan en comunión. 

Debemos de elevar el nivel cultural y  político de las campañas de los aspirantes a un puesto de elección popular, para no caer en el hartazgo  con esta saturación teledirigida, que al único que beneficia es a las grandes empresas de radio y televisión.