Opinión

No desgastemos la credibilidad de nuestro Ejército

La Procuraduría General de la República ejercitará acción penal contra militares por la muerte de  22 personas en el caso de Tlatlaya, Estado de México: así lo manifestó su titular, Jesús Murillo Karam, informó que el 30 de junio pasado hubo un enfrentamiento con  delincuentes en una bodega, al término del cual  militares entraron al lugar y realizaron nuevos disparos sin justificación alguna.

La Procuraduría General de Justicia Militar indicó que los militares son presuntos responsables de la comisión de delitos en contra de la disciplina militar, así como de presunta desobediencia e infracción de deberes en el caso del oficial, e infracción de deberes en el caso del personal de tropa, esto independientemente de la orden de aprehensión que solicitará la PGR en contra de tres de ellos.

En este evento fueron aseguradas por el ejército 25 armas largas, de las cuales 16 son fusiles AK-47, seis fusiles AR-15, un fusil Calico, dos escopetas; además, 13 armas cortas, una granada de fragmentación y 112 cargadores y cartuchos de diversos calibres, con este decomiso, cuantas muertes se evitaron.

Fue hasta julio en que alguien se percató de que los orificios y las manchas de sangre en la pared de la bodega no parecían producto de un enfrentamiento entre sicarios y militares, sino de una presunta ejecución por parte de los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Recordemos que de conformidad con la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, entre otras facultades tiene: Artículo 1/o., El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, son instituciones armadas permanentes que tienen las misiones generales siguientes: “Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación; Garantizar la seguridad interior”.

No debemos de permitir que la imagen institucional del ejército nacional sea deteriorada por actos significativos de errores acaecidos o faltas cometidas por algunos de sus integrantes y que hayan sido publicados en los medios de comunicación impactando de manera negativa la credibilidad y confianza que le tenemos la mayoría de ciudadanos a esta institución.

No permitamos que ONGs y/o Asociaciones Civiles pagadas por los bellacos desmeriten la actuación en tiempos de inseguridad de nuestro ejército, es por lo que propongo crear una oficina de comunicación estratégica entre el ejército y los civiles a fin de que se permita que personas de alto conocimiento en la estrategia y la investigación sirvan como consultores en la estructuración de sus programas de comunicación, particularmente en el trato que se debe de dar en los conflictos en donde esté relacionada la confianza y la credibilidad del Ejercito Mexicano.