Opinión

Desarticulemos el encono político

Son tiempos de crisis mundial. El avance de los partidos conservadores y de extrema derecha, los gobiernos populistas, la xenofobia, el cierre de fronteras, son cosa común en estos días. Recientemente en Francia, se tuvo que llegar a la segunda vuelta, pues la extrema derecha representada por Marine Le Pen por poco llega al poder. El centrista, Emmanuel Macron, será el nuevo presidente de Francia, aun así no hay que subestimar al partido Frente Nacional, que pese a la derrota, se consolidó como una potencia política consiguiendo un número importante de votos y por tanto, de simpatizantes. 

De este lado del mundo, en el continente americano, México no está exento de este ambiente de forcejeo político, y el campo de batalla ahora está en el Estado de México. Dicen que ya es una elección de dos, entre el PRI y Morena, mientras el PRD sigue sumando puntos, el PAN se ha quedado estancado. 

En entrevistas Andrés Manuel López Obrador, no se cansa de declarar que, una vez llegado al poder, las cosas cambiarán automáticamente. Casi por arte de magia, es más, incluso afirma que el cambio se dará desde el mismo mes de julio del 2018, que no hay necesidad de esperar al primero de diciembre. 

El eterno pre candidato enarbola la bandera de la honestidad, se le cayó el teatro, ya que sus recaudadoras Eva y Delfina, la primera filmada y la segunda confesa, hacen dudar de esa honestidad, ¿no sería más honesto cambiar su discurso a uno más realista  y práctico y no utilizar y manipular las esperanzas de los mexicanos con fines meramente electorales? 

Algunas encuestas le son favorables y dan buenos números a Morena, pero él sabe que  no será suficiente y necesitará alianzas, por lo que amenaza con un ultimátum a sus posibles aliados para que se unan a él “Si no lo hacen en estas elecciones del Estado de México, de Nayarit, de Coahuila y Veracruz, vamos nosotros con los militantes del PAN, del PRI, del PRD, la alianza va a ser con el pueblo de México, sin los partidos corruptos y así le vamos a ganar a la mafia del poder”, adoptando una pose totalmente cantinflesca. 

A lo que el perredista, Jesús Zambrano, no tardó en responderle: “En el PRD no somos sus súbditos, ni sus empleados, no estamos a la espera de que nos diga: Vénganse o si no, ahí ustedes porque se van a ir solos”. 

Andrés Manuel así, promueve el encono y la división, descalificando tajantemente a sus adversarios, a los que mete en el mismo saco de “la mafia del poder”, al PRI y al PAN, es más, a  todo aquel que no esté de acuerdo con él,  en una visión maniqueísta, que solo acepta el blanco y negro, bueno y malo, sin medias tintas. 

Todos los perredistas estamos preocupados por “intelectualizar” al pueblo para que su pensamiento sea verdaderamente real y libre. Ese día está por llegar y le daremos al pueblo bueno la actitud de comparar y analizar quién es quién en esta contienda electoral, y no estamos dividiendo, ni odiando al de enfrente, por no estar en nuestra corriente.

Falso el concepto de tolerancia de Andrés Manuel, al atacar a todos aquellos que no están con él, en automático los excluye y da a entender que para el 2018, todos los que no estuvimos con él estamos llamados al desamparo político, económico y emocional. 

Lo único que hace con este tipo de expresiones es coartar el derecho y la oportunidad a otros, ya que la acción represiva empieza donde se prueba que el derecho de algunos ha ultrapasado sus límites para perjudicar al de otros. Tomando muy en serio su papel de futuro presidente dictatorial. Y si olímpicamente pierde, está ya preparado, como Maduro, a la represión social con sus seguidores.