Opinión

¿Quien cuida a los vigilantes?

 El título de este artículo hace alusión a una frase latina endilgada al poeta romano Juvenal que revela un debate social mayor, con una actualidad espeluznante en nuestro país tratándose de corrupción. “¿Quis custodiet ipsos custodes?” “¿Quién vigila a los vigilantes?”, una de las tantas interpretaciones que se le da a esta frase es la política, sobre la cuestión de dónde debe residir el poder último. La forma en que la democracia contemporánea trata de resolver este problema es con la separación de poderes.

Tan arraigada está la corrupción en nuestro país, que es un cáncer declarado que no podemos negar y mucho menos extirpar. Como se los he manifestado con anterioridad queridos lectores soy de la opinión de que pasarán varios años, varias generaciones hasta que podamos ver el cambio anhelado.

A lo largo de la historia, la corrupción ha debilitado los esfuerzos para combatir la pobreza y la desigualdad, ha mermado la eficacia para fomentar el crecimiento económico, ha alejado inversiones productivas del país y ha sido una de las causas de la propagación del narcotráfico y de la crisis de seguridad pública que padecemos. La corrupción es un obstáculo para el desarrollo, además de un problema ético.

Es loable cualquier paso que se dé para resolver este grave problema, por pequeño que este sea. Así este veintidós de abril con  noventa y siete votos a favor, ocho votos en contra y dos abstenciones, el Congreso de la Unión ha aprobado en lo general el Sistema Nacional Anticorrupción.

El presidente del Senado, Miguel Barbosa, comentó que será necesaria una reforma constitucional, la cual deberá estar lista en aproximadamente un año. “El sistema nacional de anticorrupción es una reforma constitucional que va a requerir un conjunto de leyes generales en el caso de un año para tenerlas que construir”.
“Nosotros, en el Senado y en la Cámara de Diputados tendremos que construir para el siguiente año, que se vence en abril de 2016, todas las leyes generales que lleven, inclusive, a la construcción de los sistemas estatales anticorrupción”.

No se modificó el Artículo 108 de la Constitución para retirar la inmunidad al titular del Ejecutivo. Tampoco aceptaron que se eliminara el fuero de altos funcionarios, por lo que, si se pretende llevar ante la justicia a gobernadores, alcaldes y legisladores, primero será necesario desaforarlos. 

Creo que en general, una sociedad se vuelve más transparente cuando las actividades de la autoridad pueden ser vigiladas por los ciudadanos usando las nuevas plataformas tecnológicas y así debidamente demostrarles cuando las circunstancias lo exijan, por lo que invito a que cuando seamos testigo de un acto de corrupción lo denunciemos, lo firmemos y lo hagamos público.