Opinión

De cronopios, famas y esperanzas

Me imagino que Julio Cortázar al no haber encontrado explicaciones en ningún lado, comenzó a buscarlas en la vida esperando hallarla en los hombres que lo rodeaban, empezó observando a sus semejantes, a estudiar su vida y su manera de considerar aquella pregunta que lo había llevado a la desesperación y así fue que halló a los cronopios, famas, y los esperanzas.

De la genialidad de Cortázar, nos propone y regala una nueva palabra “cronopio”, de la obra “Historias de Cronopios y Famas” que es una recopilación de 64 relatos cortos repletos de sátiras y con un humor envidiable, y que entre líneas disimula reflexiones filosóficas a través de un lenguaje claro, simple y natural.

En la parte segunda de esta obra, “Ocupaciones raras” cuenta historias de una familia que desde el primer texto se define de la siguiente manera: “Somos una familia rara. En este país donde las cosas se hacen por obligación o por fanfarronería, nos gustan las ocupaciones libres, las tareas porque sí, los simulacros que no sirven para nada. Tenemos un defecto: nos falta originalidad.”

La tercera sección titulada “Material plástico”, es un breviario de relatos sobre el mundo laboral y las actividades comunes y corrientes que son sencillas pero placenteras, como la cómica “ocupación” de cortarle una pata a una araña para hacérsela llegar al Ministro de Relaciones Exteriores logrando que renuncie, o lo mágico de un espejo situado en la Isla de Pascua, que según se ponga del lado oeste o este de la misma, atrasa o adelanta la imagen de quien en él se mira.

La última parte de Historias de Cronopios y de Famas, es sin lugar a dudas una parodia de las clases sociales.  Aquí, Cortázar nos presenta a tres tipos de personajes: los Cronopios, los Famas y los Esperanzas.

Los Cronopios son unos seres verdes y húmedos, que viven al margen de las cosas entre el arte y lo antisocial. Son ingenuos, idealistas, desordenados, muy sensibles y poco convencionales.  Viven con pasión, disfrutan cada cosa que hacen  sin vergüenza, aunque a veces padecen de envidia. Sufren el mundo y aman al mundo.

Los Famas, son entes burgueses, rígidos, organizados, sentenciosos, exitosos. Son los “formales” que se preocupan por el orden y que ocupan altos cargos políticos y/o empresariales.

Entre estas dos vertientes, se sitúan los Esperanzas, aparecen con menos frecuencia entre sus textos, que son simples, aburridos, ignorantes, rutinarios y normalmente actúan sometidos a alguna de las otras dos “especies”.

Así en su deleitable obra y en lo irónico de su pensamiento, Julio Cortázar seduce la comprensión de nuestra realidad social a través de la ficción.